Día uno

No puedo menos que reflexionar, ahora ya superada la resaca electoral, acerca de muchas cuestiones que subyacen tras los resultados que ayer se dieron. Resultados procedentes de la lógica y que, aunque algunos pretendan que “los suyos” vienen sin mácula o se les puede votar con pinzas porque, o bien es el voto útil o bien el voto lógico para aquellos que defienden ciertos modelos sociales, hay otros que han creído que “los suyos” también eran igual de válidos que los primeros. Y no es cuestión del nivel cultural ni intelectual de los votantes de unos u otros porque, por mucho que algunos crean lo contrario, ha habido votos de todas las clases sociales y culturales que han ido a parar a “los tuyos” y a “los suyos”. Es que, esto de hablar de nula inteligencia, como se ha dicho en más de una ocasión, por votar a ciertos partidos dice muy poco de la inteligencia de quien lo dice. Por cierto, yo jamás votaría a algún partido de los que se han presentado en las elecciones pero, de ahí a relacionar unos votos con la bondad o la inteligencia de la persona que hay tras los mismos, ya cansa. Cada uno ha votado libremente según su interés. Y esto es lo que hay… intereses diversos.

Fuente: Pixabay

Los docentes debemos estar adoctrinando muy mal desde hace muchos años porque, ni se consiguió en su momento perpetuar el régimen franquista ni, por lo visto, se ha conseguido que las Comunidades Autónomas gobernadas, a lo largo de una eternidad por determinadas siglas, estén consiguiendo revalidar o aumentar el número de votos que van a las mismas. Y eso es algo muy preocupante porque, a ver si resulta que todo lo que nos dicen del adoctrinamiento en los centros educativos públicos no va a ser cierto. Incluso conozco casos de alumnado en centros religiososos que acaban convirtiéndose en gays. Y no consiguen curarlos. Qué mal estamos haciendo nuestro trabajo los docentes. Ni centros controlados por izquierdosos impenitentes consiguen que, pasados los años sus alumnos acaben votando a Podemos. Es que hay docentes que merecerían estar expulsados del cuerpo por no poder hacer su función adoctrinadora. Inútiles. Es que somos unos inútiles.

Por cierto, para aquellos que también achacan los resultados de ayer al bajo nivel cultural y educativo con el que salen nuestros alumnos desde que se implantó la LOGSE, tan solo les recuerdo que solo existe una franja de votantes entre 18 y 35 años que no llega ni a una cuarta parte de los votantes. Así que, por favor, que a nadie se le olvide que perpetuar corruptos, votar a extremistas o, tener determinadas ideas acerca del rol de las mujeres en la sociedad, de los inmigrantes o de los servicios públicos, no es culpa de esa supuesta reducción cultural. Es que el discurso de que eran mejores los alumnos de antes que los de ahora ya cansa. Lo mismo que el de aquellos que dicen que los docentes de antes sí que sabían. Pues va a ser que  yo he tenido maestros que no sabían hacer la “o” con un canuto. Ahora también los hay de esos. Así que, otra falacia para la saca. Es que lo estoy petando hoy. Además, por suerte, los resultados electorales de ayer me dan la razón. O quizás no. Es que me falta el título de politólogo. Bueno, vistos los politólogos de este país, mejor recordar los refranes que me decía mi abuela.

En Cataluña, con los años de adoctrinamiento, se debería haber conseguido que los independentistas no fueran solo la mitad de la población. Tendrían que ser la práctica totalidad de la misma. Incluso en los regímenes totalitarios se les escapan algunos demócratas. Por eso hacen elecciones a medida, repitiéndolas cuando los resultados no les interesan. Bueno, lo mismo que aquí. Unas elecciones que, lo único bueno que han tenido, ha sido que, por primera vez la aplicación para móvil para conocer los resultados ha funcionado perfectamente. Por cierto, producto informático hecho en casa.

Debo reconocer que ayer saltaron muchas caretas por los aires. Quizás empieza a ser el momento que alguien asuma la culpa de ciertas cosas porque, al final, no hay nada que surja por generación espontánea. Y no estoy hablando solo de VOX.

Hoy es el día uno. Mañana será el día dos. Pasado mañana, el tres. Algunos seguirán diciendo ciertas cosas sobre educación, otros manipulando interesadamente cuestiones objetivas y, finalmente, la mayoría intentaremos vivir lo mejor posible, respetando lo máximo posible nuestra creencia en un modelo social más justo. Eso sí, al igual que digo siempre, quién soy yo para tener razón en mi visión del modelo social que quiero. No soy ni mejor ni peor que cualquiera aunque a veces crea, como muchos hacen, que sí. Lo único que tengo claro es que, como mínimo intento ser coherente con lo que digo y hago.

No me hagáis mucho caso. Hoy he reflexionado por encima de mis capacidades y posibilidades. Llevo unos días durmiendo bastante mal. Algo que no es culpa de las propuestas de ningún partido político porque, al final, los partidos políticos son solo el resultado de la sociedad que tenemos. Una sociedad que, con todos sus defectos, sigue siendo a la que me encanta pertenecer.

Empieza a amanecer. Pasad un buen día y sabed que, por suerte, la sociedad es más plural de lo que a algunos les gustaría.

No me apetece volver a dejar en manos de Google y sus anuncios el mantenimiento del blog. Así que si os apetece colaborar en mantener esto, ya sabéis…

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