Detox educativo

Cada cierto tiempo, por higiene mental y complementando a la necesaria ducha diaria (incluyendo refriegue serio de sobacos y partes íntimas), todo el mundo deberíamos tomarnos un descanso de nuestra profesión. Hay vida más allá de la educación. Por eso, os informo que, a partir de hoy y hasta proceder a la apertura de los regalos de Reyes, preparando desde ya el rictus de sorpresa por haber recibido unos calzoncillos y algunos pares de calcetines, voy a dejar de escribir sobre temas educativos. Eso no implica que deje de escribir pero, por suerte, tengo en mi repertorio una amplia selección de temáticas que me apetece compartir con vosotros.

Fuente: Desconocida

Ya sé que puede sonar muy repetitivo, pero el tema sexo siempre da para grandes artículos. Se puede hablar del succionador de clítoris del Mercadona, de la chica que conoces por Tinder que, curiosamente, es la madre de tu mejor amigo o, simplemente, de ciertas posturas muy poco heteropatriarcales que llevan, con seguridad, a urgencias. Además, con el agravante de, en caso de haber introducción de objetos por algún oculto agujero, el descojone de los operarios de la extracción. Sí, todos tenemos amigos entre el sector sanitario. Y los chascarrillos se cuentan. Eso sí, siempre manteniendo el anonimato del interfecto o de la interfecta.

Podemos también escribir o hablar de libros. Hay muchos libros interesantes. Entre ellos reconozco que me ha encantado el de Juan Gómez-Jurado. La única pega que le encuentro es que la portada no me ha acabado. Nada, alguna pega siempre es buena encontrarle a las cosas. Que ya sabéis, especialmente si vivís en sociedad, que a alguien le va a parecer mal lo que hagas, digas o cómo lo hagas. Eso de no existir manuales de instrucciones para el comportamiento social es un problema. Bueno, también lo es lo particulares que somos todos. Especialmente cuando vamos cumpliendo años. Que ahora, por lo visto, nos molestan los cuatro chavales hablando en voz alta debajo de casa cuando, curiosamente, algunos éramos los más tarambanas del lugar. La memoria es muy selectiva. Por cierto y hablando de memoria, ¿por qué no irnos contando batallitas de cuando éramos jóvenes? Hay contables, incontables e inventadas. Hay mucho manipulador de sus vivencias. Eso sí, a veces lo hacen con gracia.

Ya si eso podemos hablar, relacionado con los libros, con la crisis existencial de las bibliotecas, el manga y los cómics japoneses eróticos (creo que tienen un nombre, pero me da pereza acudir a Google). También podemos rememorar a Mortadelo y Filemón, Carpanta, Rompetechos y Petra. Hablar de series del pasado también tiene su cabida estos días. Hay muchas que se recuerdan con cariño como El Gran Héroe Americano, El Trueno Azul, etc. pero os recomiendo que habléis de ellas sin volver a verlas. No, no tienen nada que ver. Ver una serie con diez años no es lo mismo que verla siendo un cuarentón fotogénico. Lo digo por experiencia.

Se puede escribir sobre veganismo, religión, euroórdenes, Puigdemont e, incluso Rosalía. Además, uno puede bajarse al nivel cultural adecuado para cada auditorio. Hay cuñados y cuñadísimos para encandilar. Sí, también cuñadas y cuñadísimas. No, os recomiendo no abrir el melón de la igualdad, el lenguaje inclusivo o la inmigración. Menos aún si hay un cubano de dos por dos en la familia o una zíngara que tiene como animal doméstico a un bonito oso pardo. VOX da juego. Aprovechadlo.

El cine también es importante. Star Wars nos va a dar muchas alegrías. Además, todo el mundo seguro que sabe que la traducción de Star Wars es La Guerra de las Galaxias. Y seguro que, al final, también podemos relacionarlo con Extremoduro, Los Suaves o lo que estaría prohibido hoy en día. Que, en definitiva para algunos, sería casi todo.

Lo importante es hacer un detox educativo, flippear la falta de aficiones de algunos y, como siempre digo, olvidarse por un tiempo de lo que se hace en el trabajo porque, por suerte algunos tenemos claro que trabajamos para vivir y no vivimos para trabajar. O, al menos eso intentamos.

Haced lo que os dé la gana. Follad. No folléis. Leed. No leáis. Ved series. No veáis series. Id al cine. No vayáis al cine. Haced deporte. No hagáis deporte. Dormid. No durmáis, etc. Haced lo que os dé la gana pero, con todo el cariño del mundo, intentad desconectar de una profesión tan absorbente como es la educación en todos sus aspectos. Yo lo intentaré.

Hasta después de los tres enajenados de regalos inverosímiles seguiré escribiendo. Eso sí, intentaré escribir sobre cosas más diversas. Incluso, si estáis atentos, puede que os desvele el secreto de la paella dominical 😉

No me apetece volver a dejar en manos de Google y sus anuncios el mantenimiento del blog. Así que si os apetece colaborar en mantener esto, ya sabéis…

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