Derecho a decidir

En la Comunidad Valenciana se está trabajando para dotar de la posibilidad que los padres elijan la lengua en la que quieren escolarizar a sus hijos (castellano o valenciano) mediante votaciones secretas. Algo que implicaría que la mayoría de padres que hayan elegido una u otra opción modifiquen la lengua en la que se impartirán la mayor parte de asignaturas de ese centro. Una decisión de la administración a la que se han opuesto la mayoría de sindicatos y Escola Valenciana. Una decisión más política que educativa. Una decisión que tiene mucho que ver con planteamientos electorales que con criterios pedagógicos porque, ¿alguien se plantea que una decisión de este calado debe adoptarse de forma exclusiva por una parte de la comunidad educativa? ¿Alguien se plantea que las decisiones acerca de temas educativos que afectan al futuro de la sociedad deben sesgarse a ser valorados por una sola parte de los actores del sistema educativo?

Fuente: http://blogs.publico.es/

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Lo anterior no es óbice para incrementar la participación de los padres en las decisiones que se tomen en los centros. Decisiones que también les afectan. Decisiones que, más allá de la lengua en la que se imparta la enseñanza, tiene mucho a ver con cuestiones de más calado (qué quieren y cómo quieren que se gestione el sistema). A su opinión deberíamos sumar la de los docentes y la de los alumnos (demasiado olvidados por muchos). Una opinión consensuada que debería llevar democráticamente a tomar determinado tipo de decisiones que ejecutarían los gestores públicos (o sea, los políticos). Sin comunidad educativa no hay decisión sobre el tema defendible. Sin que todos aporten su granito de arena no hay solución para un sistema educativo que se cae a pedazos.

Creo que en demasiadas ocasiones se confunde el “derecho a decidir” con un poder que debería ser asumido de forma asamblearia. Me da la sensación que hay muchos intereses tras determinadas cuestiones educativas que tienen muy poco de educativos. Que hay ocasiones que la política (o las decisiones políticas) pretenden más servirles a unos y a otros como manera de mantener sus poltronas dejando de lado lo realmente importante. Y, seamos sinceros, lo importante es que mejore la Educación de forma global.

Democracia no es sólo la decisión de una parte de cualquier colectivo. Democracia tampoco es mantener inviolables decisiones que se han visto que no funcionan. Democracia es la participación de todos para la mejora de lo que pertenece a todos. Y, a estas alturas de la película, aún hay muchos que no se sienten llamados a opinar sobre sus servicios públicos. Unos servicios que son de todos (incluso de los que acuden a servicios privados para satisfacer sus necesidades más básicas como son la Educación y la Salud). Por tanto, ¿por qué no decidir entre todos? ¿Por qué pretender gestionar desde unos determinados colectivos lo que es “bueno” o “malo” según criterios demasiado partidistas y personales? ¿Por qué no trabajar en global para resolver un problema de todos?

Yo, como padre, quiero decidir la lengua en la que se quiere escolarizar a mi hija. Quiero, además, decidir sobre la LOMCE o sobre ciertas cuestiones que van a influir en sus años de escolarización. También quiero como docente aportar mis ideas y, como no, quiero que mi hija en su momento pueda también opinar y que su opinión sea tenida en cuenta. Y quiero que los políticos me escuchen. Me escuchen más allá de votaciones secretas partidistas o anuncios con el único fin de captar votos de sus bases de votantes. Sí, quiero decidir y tengo todo el derecho a hacerlo pero quiero, a su vez, que todos los actores del sistema puedan hacerlo también.

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