Decepcionado por la “hipocresía” educativa

Llevo desde ayer teniendo en mis manos este borrador y, dudando entre publicarlo o no, ya que quizás, tenga una visión demasiado borrosa o poco acertada de la realidad. Pero, después de hablarlo con más compañeros y compañeras y, con otras personas de difentes entornos laborales, descubro que ven lo mismo que veo yo. La “sensación de asco” que les dan este tipo de situaciones es bastante similar a las que estoy experimentando.

Pues bien, resulta ser que estos días se está celebrando en Zaragoza el II Congreso Escuela 2.0, evento magnificiente donde los haya, del cual se mantiene totalmente opaca la cantidad de dinero que ha costado su organización. Se ha preguntado, pero el silencio por respuesta ha sido la tónica general. Por tanto, obligan a hacer malabarismos matemáticos para dar una cifra y, a grosso modo (sin más datos que conociendo el tamaño del recinto, personal del evento, ponentes y asistentes) me sale una cantidad de decenas de miles de euros (aunque no me extrañaría estar hablando de multiplicar por diez la cantidad supuesta, con lo que hablaríamos de cientos de miles de euros).

Por tanto, los recortes masivos en otros ámbitos educativos, parece que no sean de aplicación en este tipo de eventos. Y, curiosamente, la gran cantidad de asistentes a un evento cerrado, valida que se sigan realizando. Es muy triste que nos vendamos por unos tristes canapés (a lo mejor hay algo más detrás, pero no quiero hacer suposiciones en temas tan serios) y, se aplauda a rabiar ante las palabras del ministro que, entre las pocas cosas que ha hecho (a pesar de su magnífico talante), ha sido la de privatizar de forma encubierta la Formación Profesional de este país. Aunque siendo realistas… no tengo ni idea de que pretende este ministro (aunque parece ser que entre sus objetivos prioritarios no entra la mejora de la Educación).

Pero bueno, cuestiones políticas al margen (aunque personalmente ansiando una ideología clara que reme en alguna dirección), voy a entrar en el tema de los docentes que asisten a dicho evento. En algunos casos, habían expresado su discrepancia con la Escuela 2.0 y, les tenía por personas críticas e interesadas en la mejora educativa, pero por ahora, la ausencia de críticas (constructivas o destructivas) ha sido la tónica. Tan sólo hace falta ver el uso del hashtag #escuela20 (para seguir el Congreso por Twitter) y, observar que la mayoría de intervenciones están totalmente alejadas de cualquier tipo de crítica (tanto a la digitalización de las aulas como a la figura del ministro).

Por tanto, todos aquellos compañeros y compañeras que estaban defendiendo “hasta la saciedad” el compartir, el que se necesitaba que no se redujera el gasto en Educación, las críticas al modelo de implantación de la Escuela 2.0 y, que han asistido a ese acto (a puerta cerrada, ya que por mucho que se ponga streaming, las invitaciones han sido muy bien elegidas) les agradecería que, a partir de ahora, evitaran cualquier comentario negativo acerca de lo que se está haciendo mal en la Educación de este país, ya que “ir de canapés”, “aplaudir a rabiar” y “validar ese despilfarro”, hace que sus palabras queden totalmente vacías de contenido.

Mención aparte merecen los organizadores de tan magno evento, los señores que están trabajando en el ITE (a dedo, por cierto, ya que las bases para entrar parece que se reduzcan a la utilización del índice por parte de algún político de arriba) y, que tienen una rama específicamente destinada a potenciar el software y contenido libre. Me gustaría recordarles que, con el dinero que ha costado este evento se podrían pagar las licencias de software privativo durante años para muchas CC.AA. y, que siendo el “motivo económico” en el que se basa ese cambio (de privativo a libre), poco favor le están haciendo. Aunque supongo que, bien contentos estarán ustedes en sus sillas, para importarles “defender una cosa, para después hacer otra que se contradiga”.

Personalmente, no soporto ni la hipocresía ni el oscurantismo educativo y, aún menos, cuando se promueven desde la propia Administración.

 

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