Hoy me apetece, dentro de mis limitadas posibilidades y de forma totalmente subjetiva, ponerme a redactar un decálogo, de forma muy rápida, de los errores que se están cometiendo en el sistema educativo y que, por motivos obvios, repercuten en un futuro en la educación/cultura/formación global de nuestra sociedad. Además, voy a hacerlo en formato ítems, sin ponerme a desarrollar los puntos porque, como os he dicho antes, estoy bastante vaguete. Ni tengo más tiempo, ni me apetece un desarrollo profundo de las ideas.

1) El déficit de infraestructuras educativas de calidad y diseño de los espacios para que, en los centros, existan instalaciones adecuadas para dar clase, no se encuentre hacinado el alumnado y, cada cierto tiempo, no se derrumbe parte de los techados.

2) La necesidad de sacarse una ley educativa por parte de todos los que ocupan el Ministerio de Educación. Menos leyes y más diseño y sentido común en su redacción.

3) Las elevadas ratios en muchos centros educativos. Dar clase con más de 25 alumnos por aula implica, por mucho que alguien aún siga defendiendo los 40 de antes, implica poder personalizar entre poco y nada el aprendizaje.

4) El modelo de formación del profesorado, especialmente antes de que los docentes pisen el aula (lo que se denominaría formación inicial).

5) La mediatización de determinados tertulianos educativos que, hoy hablan de COVID y mañana de educación. Vale también para la mediatización de gurús educativos que, por desgracia, carecen de nada más que un discurso vacío.

6) La falta de gestión de los centros educativos y de su control. No funciona inspección educativa (porque son pocos y quizás tampoco no está muy clara su función) y, por desgracia, no estamos acostumbrados a que los centros educativos rindan cuentas mediante auditorias externas. Un control externo se hace imprescindible. Sí, estoy hablando de un control público, formado por funcionarios bien preparados y que dicho control dé indicaciones a los centros acerca de cómo se puede mejorar.

7) La distribución de asignaturas. Demasiadas asignaturas y demasiados intereses (incluyendo los corporativos) en seguir manteniéndolas.

8) La falta de contratación de profesorado. y personal de apoyo. Faltan docentes y falta personal de apoyo (enfermeros, informáticos, logopedas, educadores, etc.). Eso sí, más contratación implica mejorar los procesos para dicha contratación. Las listas de interinos no son una opción válida y la evaluación del profesorado debe ponerse encima de la mesa. Eso sí, aclaro que no debe ser una evaluación discrecional ni subjetiva.

9) La mejora de la competencia digital de la comunidad educativa.

10) La segregación que se da en algunos centros educativos y los agrupamientos homogéneos que se plantean en otros. Con ratios bajas, salvo alumnado con NEE, es clave que en las aulas y los centros no se segregue ni por capacidades ni por situación socioeconómica de las familias. Eso sí, debería plantearse la posibilidad de eliminar los agrupamientos por edades para que no haya alumnado al que se le esté lastrando su aprendizaje.

No me hagáis mucho caso. Es muy pronto 😉

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Acerca del Autor

Jordi Martí

Simplemente soy alguien al que le gusta escribir. Y que disfruta haciéndolo.

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