¿Deberíamos establecer un cupo en las Universidades para alumnado de familias desfavorecidas?

Tengo clarísimo que tras la brutal estrategia en los últimos tiempos de vender la FP, por parte de personas que jamás llevarían ni han llevado a sus hijos a estudiar FP, tiene mucho de concepto neoliberal encubierto. Más aún la difusión de datos de empleabilidad maravillosos o discursos acerca de la necesidad de ofrecer títulos en función del mercado. Hablar de condiciones laborales es algo más complicado. Y ya no digamos hablar de reconvertir un mercado laboral, basado en horarios infinitos, productividad más que cuestionable y explotación a la orden del día, en algo diferente. Algo que no está en la mente de los que nos gobiernan. Ni de las empresas (no estoy hablando de las pequeñas y medianas empresas con pocos trabajadores) que quieren meter mano al sistema educativo. Si hasta tenemos a varios ejemplos de terrorismo educativo publicando informes. Los ejemplos más conocidos son la OCDE y el Banco Mundial.

No he discutido nunca la necesidad de mejorar la FP. Lo que no puede ser es que, por ejemplo acudiendo a determinadas titulaciones universitarias, se observe que el alumnado de familias desfavorecidas no existe. No existe en Medicina nadie que no tenga, como mínimo, el apoyo de una familia de clase media detrás. Si se analizara el porcentaje de becados en algunas de las carreras se vería que son prácticamente inexistentes. Y ello me lleva a pensar que el techo de cristal existe y se está acentuando. Techos de cristal que obligan a tomar medidas radicales si quieren romperse. Medidas que seguramente no son compartidas, ni por la élite ni por todas aquellas familias cuyos hijos tienen la gran suerte de, con esfuerzo de sus padres, poder complementar las clases con repasos, aprender inglés yendo de campamentos o al extranjero y, lo que es más importante, teniendo un espacio en casa habilitado para poder estudiar.

¿Cuánto alumnado de familias desfavorecidas está estudiando Medicina? ¿Biotecnología? ¿Matemáticas?… o cualquiera de esos grados que, en la actualidad exigen una nota surrealista y que tienen una tasa de empleabilidad (eso que tanto gusta a los que miran la educación solo bajo esa óptica económica/empresarial) de prácticamente el 100%. Pues ya os lo digo yo. Ninguno. Y eso es un problema social. Un problema que lo único que hace es incentivar la brecha social y económica. Algo que hace que, por desgracia, cada vez la sociedad se divida más en función de los niveles de renta y la imposibilidad de que los hijos vivan mejor que sus padres.

Hace un tiempo leí que debería sumarse un porcentaje determinado a la nota media que saca el alumnado de familias desfavorecidas para el acceso a la Universidad. No lo veo. No lo veo porque creo que se debe ser más radical, sin perjudicar tampoco a aquellos que se lo han currado. Porque incluso que uno sea de familias no desfavorecidas se lo ha tenido que currar para sacar una determinada calificación. Un esfuerzo que debe ser recompensado. Ojo, tengo claro que alumnado que ha hecho menos esfuerzo, si las familias pueden, podrá estudiar en una Universidad privada. Por eso debemos de hacer algo para que alumnado desfavorecido pueda entrar en la pública. Crearles una vía de acceso determinada y exclusiva. Sí, necesitamos romper las dinámicas. Y para romper las dinámicas, en ocasiones, toca establecer ciertas medidas de discriminación positiva. Hay medidas de discriminación positiva muy negativas, pero la que propongo no creo que nadie, salvo que esté en contra de eliminar la brecha social, pueda oponerse.

Va, mi medida sería establecer un porcentaje en todas las carreras universitarias destinado a alumnado con familias de nivel de renta bajo. Permitir que, por ejemplo, un 10% de las plazas fueran reservadas para alumnado con dificultades socioeconómicas. Vuelvo al caso de los estudios de Medicina. Imaginaos que una Facultad ofrece 100 plazas en primero. Pues de esas 100, 10 deberían ofertarse para ese tipo de alumnado. Alumnado que también competiría entre él para entrar porque, al final también se filtraría por nota. Alumnado que podría decidir elegir ir por la vía “normal” o por esa vía específica. Algo que no implica que no deban esforzarse. Las plazas también estarían limitadas para ellos y solo accederían los que más se hubieran esforzado. Los que mejores calificaciones hubieran sacado. He puesto un 10%. Es que es una cantidad totalmente irrisoria…

Si añadimos a lo anterior que la Universidad pública fuera gratuita para todos y que solo se tuviera que pagar (una cantidad muy grande) por asignaturas suspendidas en segunda matrícula, conseguiríamos eliminar, poco a poco, esa brecha social tan compleja que tenemos. Por cierto, si hay menos alumnos que el cupo que se ofrece para esa tipología de alumnado, pues se iría al turno general. Repito… el 90% del alumnado seguiría entrando como hasta ahora.

Por cierto, la Universidad pública gratuita para todos con independencia de su nivel de renta. Al alumnado que se esfuerza hay que cuidarlo.

No sé qué os parece. Seguro que a algunos les interesa mantener y aumentar las desigualdades. Es que ya está bien que por nacer en una determinada familia, aparte de tener las cosas más complicadas, aún se las pongamos más. Sé que es una medida controvertida pero, al final, todas las medidas que se tomen en educación van a serlo. El problema es tomar medidas para mejorar la sociedad o tomarlas para mantener un sistema que, por desgracia, cada vez deja a más alumnos fuera de juego.

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