De libros sobre educación y publicidad nada encubierta

Éste es un artículo destinado a publicitar mis libros (los publicados y el que se va a publicar en 2020). Eso sí, como siempre sucede, voy a aprovechar esa publicidad para reflexionar acerca de los libros que se están escribiendo actualmente relacionados con la educación. Me encanta abrir el abanico y no centrarme en algo tan básico como puede ser el tema de la publicidad. Además, como todos los que me conocéis, más allá de las redes y del blog, sabéis que lo de vender y venderme se me da bastante mal. Bueno, también lo podéis intuir los que me conocéis solo en mi faceta de pitufo gruñón 2.0.

Fuente: Elaboración propia

Hoy hasta el cura del pueblo más remoto de la meseta escribe libros sobre inteligencia emocional en el aula. Ya no digamos aquellos que, jamás han dado clase y que cuentan las aventuras de sus visitas a determinados centros educativos, los docentes que escriben libros para conseguir puntos para el concurso de traslados o, simplemente, aquellos libros plagados de estrategias para emocionar a los alumnos. A todos ellos se añade un volumen ingente de material para aplicar tal y cual método milagroso, los típicos anecdotarios del docente jubilado o que, aún en activo, pone en negro sobre blanco sus experiencias personales. Ya no entro en los libros de humor educativo. Algunos plagados de bonitas viñetas y que hacen pasar, por cierto, muy buen rato.

Se escriben libros sobre educación por encima de nuestras posibilidades. Además, los tenemos de todo tipo para poder satisfacer las necesidades ideológicas y creencias de todos: críticos con la escuela tradicional, críticos con la escuela innovadora, con las soluciones que ofrece la multinacional de turno, de buena y mala educación, acerca de las nuevas tecnologías, cómo ser un buen padre, cómo lidiar con nativos digitales,… y así hasta el infinito y más allá.

Lo anterior quizás fue el detonante de la publicación de mi primer libro, Educative Innovéision, ya que vi que la calidad de lo que se publicaba, en líneas generales, era entre baja y muy baja. Además, siempre es bueno añadir basura literaria, que quizás alguna vez alcance el Nobel (¡vaya timo que son algunos libros que han escrito ganadores de ese premio y de todos los que, supuestamente tienen renombre!). Escribir me relaja y lo de escribir mi primer libro fue un auténtico reto. Un libro que lleva más de 15000 descargas a día de hoy y que, como he dicho siempre, no fue más que un calentón puntual debido a una conversación de Twitter mediante la cual me retaron a hacerlo. La verdad es que, como he dicho siempre, se trataba solo de una recopilación de artículos del blog “en bonito”, con capítulos de nombre rimbombante y muy “innovadores”, mediante los cuales me saqué la espinita de escribir algo más allá de colaboraciones que llevaba haciendo en varios libros y revistas. Sí, escribo por encima de mis posibilidades aquí y en otros lugares en los que me invitan a hacerlo. Un detalle… aún no me ha dado para el segundo Ferrari las pingües donaciones que están realizando todos sus lectores (un par de años después aún hay gente que se lo descarga). Sinceramente, un libro que ahora retocaría completamente porque va a ser que, releyendo en alguna ocasión alguno de sus capítulos, me entra una sensación de haber escrito un auténtico truño. Ya, sé que a algunos les ha gustado pero también hay gente que lee a Belén Esteban y dice que su libro es una obra de arte.

Como me quedó mal cuerpo escribiendo el primero y veía como le escribían libros a mi gurú de cabecera, no pude menos que perpetrar un segundo libro acerca del circo educativo (Eduentertainment). Un libro publicado en período navideño que, al menos para mí, tiene algo más de calidad que el primero. Además, al igual que con el primero, me lo pasé muy bien escribiendo. Me lo pasé bien porque no he tenido jamás la presión de ninguna editorial, ni la necesidad de vender esos libros para conseguir vivir. Por suerte mi trabajo me da para vivir y lo de escribir es un hobby. Eso sí, a uno siempre le hace ilusión ver cómo el libro se descarga y se lee. Además, siempre hay quien suelta algún eurillo suelto que te sirve para pagar alguna cena. Bueno, he de confesaros que, tanto las donaciones para el primer libro como el segundo, han llegado justas para cubrir los gastos de impresión para “amiguetes”. Y eso que este segundo se lo han descargado cerca de 10000 personas (según datos de la página donde está). Joder, si hubiera vendido el primero y el segundo, con esos números, no tendría necesidad de pagar el coche a plazos. Bueno, la pequeña furgonetilla que, por cierto, me salió bastante bien de precio.

Lo sé. Ni los 15000 del primer libro, ni los 10000 del segundo -seguro que muchos son la misma persona- no se habrán leído el libro. Lo de poder descargárselo a coste cero hace que muchos vayan acumulando basura digital. Es como aquel que tenía eMule y se ponía a descargarlo todo para que acabara en un CD o DVD que jamás usaría. Si uno se descarga un paquete pirata de 50000 libros de esos que hay por internet, es imposible que se los lea. Es lo que se llama síndrome de Diógenes digital. El tiempo de lectura, lamentablemente, es limitado.

Para este nuevo libro -que no es libro al uso- he dejado oculto y en standby la publicación de mi primer libro de “novela negra” porque, sinceramente, una vez leído el borrador me ha parecido una auténtica mierda, infumable, mal redactado y, totalmente ininteligible. Por eso no tengo que matraquear a nadie con esa basura. Hay gente que publica en abierto basura pero a mí me da apuro hacerlo. Me quiero demasiado. Y soy muy crítico conmigo mismo aunque, como todos sabéis, mucho de lo que escribo roza la peor literatura posible. Ya no digamos la coherencia.

Pero iba a haceros publicidad de mi nuevo libro acerca de “60 propuestas educativas“. Tenía muy claro que iba a llamarse EduNude pero, por motivos de la vida y las confluencias cósmicas, no lo tengo tan claro a mediados de octubre. Lo único que sí que tengo claro es que debe estar finiquitado en 2020. Un libro con capítulos muy cortos donde, en cada uno de ellos, va a aparecer una propuesta, en clave personal, acerca de qué hacer con ciertas cosas (ratios, agrupamientos, horario lectivo, altas capacidades, FP, TIC, oposiciones, libros de texto, etc.). Un libro que tiene poco de libro y mucho de pequeñas entradillas en las que expongo mis ideas y propuestas sobre educación. Lo he hecho un montón de veces en el blog -aunque algunos me acusen de escribir solo de forma crítica y no proponer nada-, pero me apetecía hacerlo de forma un poco más estructurada. He dicho estructurada y no coherente.

Este último libro, a diferencia de los dos anteriores, no puede descargarse bajo donación voluntaria (ya sé por experiencia que, en este país, el modelo de crowdfunding para libros aún funciona medio bien pero, lo que es las donaciones, no funcionan ni en los cepillos de la parroquia). Se debe, en una página -que, para aquellos que me lo estáis preguntando, es tan segura para hacer la donación como comprar en alguna de esas tiendas online que no mencionaré- aportar una cantidad determinada para poder acceder a los capítulos y posterior acceso al libro completo, una vez maquetado y revisado, en todos los formatos digitales posibles (pdf, epub, kindle, mobi,…). El acceso se realiza por una contraseña, que se manda por correo electrónico a las 24-48 horas de hacer la donación, por la que podéis desbloquear su lectura. A propósito, ya he justificado por activa y por pasiva a qué van a ir destinadas esas donaciones: a imprimir libros para enviarlos a los que gestionan la educación y a los responsables educativos de los principales partidos políticos. El coste que supone lo anterior lo he marcado en una barra, que se encuentra a la derecha de la página de donación, con el porcentaje que falta para llegar a ese objetivo.

Reconozco que me vendo muy mal. Podría haber aceptado, tanto en mi segundo libro como en éste, la propuesta de algunas editoriales que se han puesto en contacto conmigo para gestionar la edición, difusión y gastos que se derivaran de la publicación de los libros. Soy, como bien sabe la gente que me conoce, un poco cabezón con ciertas cuestiones y me apetece, incluso que acabe dedicando más tiempo a ello, controlar qué y cómo se distribuye lo que escribo. Un secreto, me encanta que, salvo los correctores a los que les envío los borradores de mis libros, que me lo corrigen por amor al arte, nadie me diga qué y cómo debo publicar lo que escribo. Por eso, en este tercer libro, al igual que en los dos primeros, voy a optar por el modelo de autoedición. Un modelo para el que no voy a cambiar de editorial porque estoy muy contento de los resultados.

Finalmente deciros que, también lo que podáis donar por el botón de donación que aparece al final de cada post o la página específica de donaciones va a ir, íntegramente y hasta que se consiga cubrir los costes para hacer lo planteado, a lo que os he comentado anteriormente.

Con lo fácil que sería dejarme llevar por las modas y hacer las cosas como todo hijo de vecino...

No me apetece volver a dejar en manos de Google y sus anuncios el mantenimiento del blog. Así que si os apetece colaborar en mantener esto, ya sabéis…Buy Me a Coffee at ko-fi.com

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