De la innovación educativa a la defunción

Creo que todos los que llevamos algún tiempo probando herramientas y analizando modelos educativos “innovadores” nos estamos dando cuenta del, cada vez menor, rango temporal entre que surgen determinadas herramientas o propuestas y su posterior defunción después del auge mediático de las mismas. Estamos, creo yo, en un vórtice innovador que, lo único que hace es que a uno -salvo que sea quien vive de ello- le resulte cada vez más complejo el asunto y, en algunos casos, acabe aborreciendo en qué se ha convertido algo que podría funcionar cuya falta de tiempo para que llegue a cuajar supone que, al final, se convierta en un integrante más del cementerio más moderno que un docente puede llegar a diseñar en su imaginación.

Ayer me estaba acordando del Movimiento E3 de Telefónica. Un movimiento cuyo objetivo era innovar en el ámbito educativo patrocinado por una multinacional bastante conocida que, pretendía montar una asociación de docentes emprendedores en proyectos educativos. Sí, me acuerdo como si hubiera pasado hace un par de días. Un movimiento que llenó las redes sociales de docentes que se integraron en el mismo y que planteaba la necesidad de salir de la zona de confort, expandir ideas educativas y metodologías y, cómo no, usar las herramientas más adecuadas. Y no lo estoy resumiendo mal ya que uno de los directores del proyecto, José de la Peña, lo dijo de la siguiente manera “Un cambio así no puede venir de arriba a abajo sino construirse desde abajo. Las personas son el elemento esencial de cualquier cambio y los docentes han de ser los agentes de este gran salto en la Educación, pero necesitan utilizar las herramientas que permiten cambiar el mundo, las herramientas que usan los emprendedores”. Y no hace falta saber leer mucho entre líneas. Sí, macroproyecto educativo del año 2011 que, por desgracia, murió al poco de nacer y cuyo rastro en la red ha desaparecido completamente salvo las noticias que se publicaron entonces en los medios.

También me acuerdo del portal Buenas Prácticas 2.0. Sí, un proyecto del Ministerio de Educación gestionado por el INTEF en el que se pretendían difundir las experiencias y prácticas innovadoras de los docentes. Un proyecto que contaba con la colaboración desinteresada de docentes que mandaban lo que estaban haciendo en el aula y que, después de revisarlo, un equipo de coordinación se encargaba de su publicación. Nacido el año 2007 y muerto por causas desconocidas (bueno, algunos tenemos una versión de eso ya que, incluso los que gestionaban el portal se sorprendieron de cómo se finiquitó el mismo por parte del INTEF) hace unos años.

Fuente: Jorge Crespo (BP 2.0)

Me gustaría seguir rebuscando en mi memoria y, es por ello que no puedo menos que pensar en Agrega. Sí, aquel megarepositorio de recursos donde era tan fácil publicar el vuelo de una mosca cojonera hasta unos apuntes en pdf trasladados de aquellos papeles amarillentos que llevaban años en cajones olvidados. Algo que a más de uno nos pareció, en principio, hasta que conocimos su funcionamiento (sí, soy de los que hice un curso del INTEF para conocerlo y trasteé -me peleé- con su usabilidad) una buena idea. Algo que se transformó en un mercadillo de lo inútil publicado bajo licencia libre. Algo que nadie tenía ni pajolera idea de para qué podría servir al profesorado. Un coste de cerca de cuatro millones de euros (fuente1 y fuente2) de dinero público que desapareció al igual que el proyecto. Bueno, ahora han hecho un revival denominado Procomún pero, a día de hoy, no conozco ningún docente que salvo para superar un curso de formación de esos infumables que sigue ofreciendo la administración, que obliga a registrar obligatoriamente a los docentes ahí, lo use.

Seguiré, por cuestiones que tienen mucho que ver con mi manera de ver el sistema educativo y procurar alejar del mismo cualquier afán de lucro desmesurado, con la gran cantidad de distribuciones libres basadas en Linux que han nacido y desaparecido en los últimos tiempos. Miles y miles de euros en personal para que las creen y las mantengan para, al final, firmar contratos millonarios con Microsoft. Todo muy lógico. Soluciones libres que, una vez pasadas por caja, obligan a hacer el copago para poder usar Windows. No, no me atrevo a poner la cantidad de distribuciones educativas que han desaparecido o algunas que siguen actualizándose cada cierto tiempo, con funcionalidades que desde cualquier Ubuntu son fáciles de implementar, que siguen derrochando simpatía. Lo digo por los logos, no por su uso más allá de las paredes de los centros educativos. ¿Conocéis alumnos que se hayan instalado Linkat, Lliurex, Max o cualquier otra distribución libre en casa? Pues va a ser que no. Y ya si preguntamos a los docentes… (sin comentarios).

¿Me dejáis seguir con Internet en el Aula? Esa red social de la que consumíamos todos los que nos interesaban las cosas “nuevas” y que nos permitió aprender de lo que ahí se decía. Ahora plagada de enlaces de nulo valo y con interacciones que brillan por su ausencia. Sí, cosa que toca el INTEF, cosa que jode. Ya no sé si es por ser inútiles o porque hay intereses que hacen que deban cargarse ciertas cosas para que no hagan competencia con algunas que vienen desde determinadas empresas privadas. Realmente llega un momento en qué dudo. No, no creo que pueda llegar a ser uno tan inútil. Bueno, quizás por ello están algunos fuera del aula. Para disimular lo anterior. Y sí, lo anterior me lleva a pensar en la copia que hicieron de Internet en el Aula en Cataluña. Ahí la denominaron Xarxa EduCAT 2.0. Lo mismo y que sigue sin funcionar por mucho interés que le pongan los cuatro que siguen pasándose por ella. No olvidemos que, en muchos casos estas redes funcionan porque se obliga a determinado profesorado a pasar por ahí si quiere certificar un curso de formación o está en uno de esos foros que, como coordinador TIC u otro cargo, le toca estar sí o sí. ¿El coste? Prefiero no decirlo pero es fácil de encontrar en las plataformas de contratación de las Comunidades y del Estado.

Por cierto, ¿algún docente usa el correo institucional de su administración educativa? En Cataluña aún hay alguno que, por lo que sé, sigue usándolo aunque, cada vez son más los docentes que usan Gmail como correo profesional (se ve claramente cuando envían una convocatoria de Claustro y lo hacen sin saber usar la copia oculta) pero, por ejemplo en Valencia, no conozco a nadie que lo siga usando. Mucho correo y dinero en su implementación -sí, hay gente que tienen contratada para ello- para que no sirva de nada. Ya no sé si es no saber hacer las cosas o no venderlo bien. Y ya si le sumamos a lo anterior Mestre a Casa, los blogs del XTEC o algún subproducto tan lamentable como los anteriores para crear las páginas web de docentes o gestionar a sus alumnos en espacios Moodle que, lo único que hacen es no funcionar casi nunca, vamos apañados. A propósito, que ningún docente se piense que va a poder conservar lo que está haciendo en esas herramientas institucionales ya que algunos tenemos bien fresca la decisión del INTEF, de cancelar todas las webs que desde 1996 habían creado los docentes españoles y que estaban alojadas en los servidores del PNTIC. Algo que ha permitido hacer borrón y cuenta nueva de todo lo que se había hecho a nivel de tecnología educativa en nuestro país en las últimas décadas.

Ya veis que por ahora sólo he hablado de cuestiones que han hecho las administraciones o alguna multinacional y no de herramientas. Pues va, que de herramientas tengo una larga lista pero me voy a quedar con lo más representativo del asunto.

¿Os acordáis de las Google Glass? Estoy hablando del año 2014. Miles y miles de páginas de modernoflautas educativos, algunos con muy buenas intenciones, alabando las virtudes del nuevo aparato tecnológico para ser usado de forma masiva en las aulas. Contactos a alto nivel entre los responsables educativos y las empresas intermediarias entre Google y el consumidor final. Se saca dinero de los presupuestos a costa de reducir partidas esenciales. Lo primero es la salvación del sistema educativo. Salvación a base de gafas. Miopización en claro retroceso. ¿Quién se resiste a la compra para su centro educativo de una herramienta tecnológica cuya justificación se basa en alguna metainvestigación de algún grupúsculo universitario concreto? Y, por cierto, lo de la foto con las gafitas de turno que pusieron muchos docentes en sus perfiles… bueno, eso ya da para otra cosa. Por cierto, ni nuestra querida Espe pudo librarse del boom. Y ya sabemos que si Espe lo avala, la innovación es sí o sí.

Fuente: http://www.elplural.com

Si voy un poco más atrás en la memoria también me acuerdo de Hotpotatoes y JClic, dos fenomenales innovaciones educativas que llevaron la interactividad a otro nivel. Y aún se siguen ofreciendo cursillos sobre el tema. Sí, hasta que se jubile alguno de los que vendieron lo anterior se le debe dar unos eurillos para complementar su sueldo. Hace años que se ha ido del aula pero no tiene suficiente con el complemento de asesor. Que unos cientos de euros más no da para mucho. Y qué mejor que complementarlo con cursos de formación que ya hizo en el cuaternario…

¿Y Second Life? Ese mundo virtual que iba a revolucionar el aula. En los paises sudamericanos caló bastante el tema pero, en nuestro país no hemos de olvidar lo que mediatizaron el asunto en la Universidad de Sevilla con la creación de un campus en ese mundo virtual. El no va más de innovación. Por cierto, ¿alguien sabe qué ha pasado con ese mundo? ¿Ha ganado Trump las elecciones o ha sido el rector plagiador? Algunos tenemos ganas de saber cómo acabó el asunto y si, por ejemplo, perdieron a algún estudiante por ahí.

También descubrí el otro día mientras hacía limpieza del ordenador unos códigos QR que usé para alguna clase de hace un tiempo. ¿Qué ha pasado con ellos? ¿Ya no hay ningún centro educativo que se dedique a etiquetar plantitas con esos códigos? Bueno, sé que algunos centros aún siguen haciendo una excursión cultural que basan en esos códigos pero, ¿solución milagrosa a los problemas educativos o herramienta imprescindible para la mejora del aprendizaje de nuestros alumnos como nos los vendieron? Pues va a ser que no.

 Tengo una recopilación de herramientas innovadoras ya fallecidas para llenar cientos y cientos de ceros y unos. También un listado de Congresos Educativos (el de Escuela 2.0 y el de Software Libre en la Comunidad Valenciana en sus repetidas ediciones) para aburrir. Y no, no me he olvidado de las PDI ni de las prácticas educativas de referencia que ahora sirven para poco menos que reírnos un rato del tema.

La verdad es que uno no puede echar la vista atrás. Si uno lo hace, la hemeroteca innovadora le da un bofetón de realidad y nos acabamos deprimiendo. Mejor dejar seguir la fiesta a algunos e intentar, dentro de nuestras posibilidades, en nuestros centros y en nuestras aulas, hacer lo mejor posible con lo que tenemos -o podemos conseguir- y olvidarnos de quimeras imposibles o soluciones “milagro”. No es falta de ambición, es otra cosa.

6 Responses

Deja un comentario