Hoy me ha saltado un tuit promocionado de una multinacional, en la que un youtuber se posiciona como experto en gestión digital de la educación. Es por ello que aprovecho para retomar un tema que, no por repetido, no deja de tener su importancia. Más aún después del último fallecimiento de un personaje muy mediático que, por lo visto hace que más de uno confunda el ejemplo con el experto. Y ya no digamos con el uso de determinados referentes. Sí, me estoy refiriendo a Maradona. Un buen futbolista en su época pero que, como ejemplo para nuestros chavales es bastante nefasto. Por eso es importante no confundir facetas y contextualizar, en ocasiones, la persona -o el personaje- con sus habilidades, hechos o posibilidad de ser imitado. Por cierto, me quedo con el anuncio en el que aparece Nadal acerca de que lo importante no es ser como él, ya que él no imitó a nadie. Lo importante es ser uno mismo. Creo que es un anuncio de una entidad bancaria, pero no me hagáis mucho caso porque, a nivel de anuncios tengo una memoria de pez.

El ejemplo no es lo que se hace puntualmente. Es el trabajo de mucho tiempo, con momentos mejores y otros peores, que permiten que otros puedan tener una referencia más o menos válida de qué tipo de vida desean. No es lo mismo alguien que inculque un ejemplo a sus hijos de trabajo y constancia, que alguien que viva de bajas ficticias, cobre en negro o, simplemente, se pase la vida en el bar. Tampoco es un buen ejemplo un docente que se pasa el día de mal humor porque su trabajo le disgusta, tiene alergia a los niños o, simplemente, tiene ganas de expresar su frustración personal en su trabajo. Y de esos hay. Demasiados para mi gusto, pero por suerte una minoría. Son un mal ejemplo. Además, curiosamente, los medios casi siempre sacan, o bien a los que no les gusta dar clase y se creen superiores al resto, o para criticar al colectivo a los vagos y maleantes. Que, al igual que cualquier otra profesión, los tenemos. Hay algunos que se dan de alta al empezar vacaciones de Navidad y, curiosamente, siempre se dan de baja al volver de Reyes. Eso sí, siempre jodiendo al interino. Estoy dando un ejemplo que, por desgracia, algunos docentes han sufrido o están sufriendo en sus carnes. La manzana podrida nunca puede ni debe ser el ejemplo de nada.

Si pasamos del ejemplo al experto, debo reconocer la facilidad con la que se otorga dicho rol a algunos. Hoy he leído, aparte del tuit promocionado en el que uno se otorga el rol de experto en gestión digital, una noticia en la que se habla de otro personaje muy mediatizado en la docencia, con miles de palmeros encantados de oírle contar batallitas, como experto en participación infantil. Hay más expertos que docentes. Bueno, los expertos son los cuatro de siempre pero, como siempre añaden experticias y capacidades a su currículum sin haber abierto un libro y nula praxis, parece que sean un montón. La experticia la regalan en los Danone. Antes salían en la tapa de los Yoplait y no tenían ni Twitter, ni Facebook, ni Instagram para promocionarse. Ahora se ha abierto un abanico de posibilidades de darse a conocer. Uno que va a coger setas no es un experto micólogo, pero como la gente valora más la cesta que lo que hay en las investigaciones o el simple bagaje cultural, así nos va.

Y ya, finalmente, ¿qué es un referente? Pues referente es aquel que nos han vendido como experto y ejemplo. El caso más concreto lo tenemos en plena pandemia con Fernando Simón. Un tipo que, seguramente sea experto pero que, por vicisitudes de la vida, se ha convertido en ejemplo y referente. Hasta su chupa de cuero vende más que su capacidad de gestión. Algo que es tan malo para él como para el resto de la sociedad. Más aún por las decisiones que toma o no toma. Es muy complejo que te pongan de referente porque, al menos en este caso, es algo que no has elegido tú porque, por mucho que tengas una lengua enorme para lamer ciertas partes de la anatomía o, simplemente hayas estado en el lugar correcto en el momento oportuno (y te apetezca ser mediatizado como tal), lo de ser referente siempre viene ocasionado por las opiniones de terceros. Y, además, en este caso, de la subida a los altares al infierno hay una línea muy fina.

No me hagáis mucho caso. Hace un día horrible por mi “terreta” de adopción. Los rayos, truenos y relámpagos no se llevan muy bien conmigo. Ni yo con ellos.

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Acerca del Autor

Jordi Martí

Simplemente soy alguien al que le gusta escribir. Y que disfruta haciéndolo.

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