De coordinador TIC a animador 2.0

Con la llegada de las altas temperaturas cada vez cuesta más hilvanar algo coherente para darle forma de artículo. Son muchos los temas pendientes pero, cansado a estas alturas de curso, habrá bastantes de ellos que se habrán de esperar a mejor ocasión para ser trasladados al papel (en este caso, de tinta digital).

Algo que sí que no me gustaría dejar en el tintero es la problemática del coordinador TIC. Una figura que, cada final de curso, nos encontramos en que en la mayoría de casos ha hecho sólo de arreglacacharros. Unas horas de reducción y coordinación dedicadas en casi su totalidad a gestionar las incidencias con el equipamiento informático de su centro.

Pero vayamos por partes. Intentemos dotar de un hilo argumental (aunque sea débil) a las reflexiones sobre dicha figura y su necesario cambio de rol.

En primer lugar conviene centrarnos a sus funciones. Unas funciones que, de forma resumida y de forma bastante parecida en las diferentes CC.AA. (si me equivoco en ello agradecería me lo comentarais) consisten en las siguientes:

  • Coordina y optimiza el uso de las TIC en el centro y organiza las acciones dirigidas a la aplicación de éstas en el aula
  • Dinamiza la integración curricular de las TIC en el centro educativo
  • Vela por el buen uso de estas tecnologías en el centro
  • Actúa como interlocutor con el SAI (servicio de Soporte y Asistencia Informática)
  • Colabora con los coordinadores TIC de otros centros para conocer y compartir experiencias relacionadas con el uso de las TIC e investigar y extender todas las últimas novedades

Unos roles que, a finales de curso, han brillado por su nula ejecución en la mayoría de centros educativos. Unos centros educativos más preocupados por arreglar el sistema operativo que falla, el ordenador que no se enciende, la conexión a internet que no funciona, que en dinamizar el uso de las TIC en su centro más allá de algunas acciones individuales de algunos de sus docentes.

¿Por qué no desterrar de una vez el rol de “ser quien arregla cacharros” a quien dinamiza las potencialidades educativas 2.0 en el centro educativo? ¿Por qué no pasar del rol pasivo de receptor de incidencias TIC al rol activo de animador 2.0? ¿Por qué no dejar de una vez priorizar el arreglo de cacharrería y dedicarse a predicar en un desierto que necesita llenarse de oasis?

Seguro que a estas alturas del artículo habrá alguno que le surgirá la duda razonable sobre “quién va a arreglar los ordenadores que se le estropean mientras hacen un mal uso del mismo los alumnos o los propios docentes”. ¿Por qué no educamos en el buen uso de materiales educativos? ¿Por qué no se exige una formación básica en nuevas tecnologías -a nivel de uso seguro, coherente y respetuoso con las mismas- a los docentes? ¿Por qué no se da una formación de buen uso a los alumnos? Seguro que si ello fuera así, cada vez se estropearía menos el equipamiento informático. Un equipamiento que, en raras ocasiones (por no decir casi nunca), se escacharra de motu propio.

Si el equipamiento se trata con corrección quizás los coordinadores puedan hacer apología de las nuevas tecnologías entre sus compañeros. Una apología que, a corto y medio plazo, sería buena para una correcta integración del espíritu que hay detrás del 2.0 en los centros educativos.

Pasemos del coordinador que corre en pos del equipo estropeado o de la impresora a la cual se le ha encallado el papel, a tareas más necesarias para la integración correcta y completa de las TIC en los centros educativos. Dinamizar, compartir y establecer unas líneas de trabajo colaborativas con todos los docentes de su centro para un buen uso de esas TIC tan desaprovechadas por parte de la mayoría sería un futuro deseable.

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