Currículums REALES de formadores de docentes

Acabo ahora una sesión maratoniana de tres horas de formación en mi centro a compañeros. Y, para descansar un poco, me ha apetecido bucear por las redes sociales en las que hace tiempo que no buceo. Nada. Simplemente para saber qué se cuece y si se está hablando por nonagésima ocasión de lo mismo. Es que lo de las redes sociales educativas (o de uso educativo) y el día de la marmota es algo que uno, a estas alturas de la película no sabe diferenciar.

Pues bien, he hecho clic en un enlace a un magno congreso, de esos que hay cientos en nuestra geografía y me he encontrado con estos perfiles profesionales de los que van a formar a docentes. No es fake. Repito: no es fake. Y no, no voy a hacer publicidad del congreso porque seguro que hay alguien que es capaz de apuntarse. Hay gente que está muy mal. Sí, también en docencia.

Un primer perfil de maestra experta en neurodidáctica. Joder, esto de la neurodidáctica y de los títulos que te regalan de neuroeducación en la misma Universidad en la que estudió Pablo Casado ya se las trae. Bueno, es que ha sido finalista en los premios EducaABANCA. Además es formadora en inteligencias múltiples (no debe leer mucha investigación que desmonta el tinglado o, sabiéndolo, participa vendiéndolo). Hasta forma en inteligencia emocional. Una edutuber en toda regla. Ya, permitidme que me descojone.

No podía faltar el que vende muebles Montessori. Montessori por aquí. Montessori por allá. Lamentablemente ninguno de ellos ha leído la pedagogía Montessori. Deben de haber sido formados por los mismos a los que ellos forman. Es que no hay otra explicación porque, sinceramente, lo del interés cognitivo y motor tiene muy poco que ver con la pedagogía planteada por Maria Montessori. Salvo, claro está, que solo hayan leído la Wikipedia. Entonces se puede disculpar esas afirmaciones. Bueno, va a ser que no. Pero era por buscar un eximente. Me han quedado dudas en su formación en cerebro y movimiento. Bueno, prefiero no hacer interpretaciones. Tampoco es cuestión de hacer mucha leña del asunto.

Lo de la educación consciente y el mindfulness (en su versión más comercial) ya es algo demasiado serio para permitir que algunos sigan vendiendo estas cosas. Yo puedo entender que alguien que no tenga estudios pueda caer en ciertos timos pero, lo que sigue sorprendiéndome a estas alturas de la película es que haya personas que validen con su presencia ciertas cosas. Bueno, esta especialista debe haberse gastado dinero en conseguir esas certificaciones de centros tan paracientíficos como las Mindful Schools. Pero ya veis que estas cosas las homologa la administración educativa y la ofrece como churros. Formación de calidad va a ser que no, pero estas “mierdas” se ofrecen a cascoporro. Sí, he dicho “mierdas”. Lo he entrecomillado por el tema de ser una “mierda” sin olor aunque, como mínimo la otra tiene su sentido.

Ya faltaba el método ABN. Aquel por el cual te llega alumnado a mansalva sin saber multiplicar ni dividir a Secundaria. Claro. La culpa es del profesorado de Secundaria. No de aquellos maestros que se apuntan a un método que, ni hace entender las operaciones matemáticas ni facilita los cálculos. Eso sí, cada vez hay más centros que ponen en sus carteles que son centros ABN. Eso como los centros que venden las matemáticas emocionales o los aprendizajes a demanda. Por cierto, ¿os habéis dado cuenta de que también existe una Asociación Matemática de cálculo ABN? Aquí todo el mundo saca tajada de la incapacidad profesional de algunos docentes que creen o se suman a estas cosas. Por cierto, un maestro tiene que ser buen profesional. Lo del corazón y la vocación, salvo que en lo primero tengas problemas cardíacos que te impidan dar clase, no tiene mucho sentido. Bueno, al menos para la gente que creemos que la docencia debe ser una profesión de profesionales que hagan las cosas profesionalmente. Algunos somos así de raros.

La grandeza de mi profesión consiste en hacer que mi alumnado aprenda. Nada. Debe de ser un problema que tengo. Un detalle… a mí me preocupa que se excluya a determinado alumnado por situaciones de partida. Pero eso no me hace replantearme mi visión sobre la educación. Me hace replantearme la mierda de sociedad en la que estamos. Seguramente desde la educación podamos solucionar todos los problemas como dice esta maestra pero, con bastantes años a cuesta, sigo sin ver de forma aislada que, desde los centros educativos o la educación no formal, podamos modificar a la sociedad en su conjunto. No sé si estoy siendo pesimista o realista. Creo que lo segundo, pero al ver tanta gente que cree en el superpoder de la educación ya me hace dudar.

¿Especialista en pedagogía de la luz? ¿Terapeuta Snoezelen? ¿Asistente Montessori? ¿Será el concepto de becario Montessori? Yo es que ya… Por cierto, con este currículum se la ha contratado para dar cursos en el CEFIRE de mi Comunidad. Bueno, en el CEFIRE de mi Comunidad se dan cursos de todo siempre que el formador sea de la cuerda. O sea igual que algunos de los que seleccionan la lista de cursos de formación que se ofrecen. Es que viendo el plantel de asesores del CEFIRE y asesores de los asesores del CEFIRE, salvo honrosas excepciones, uno entiende muchos porqués. Lo mejor que podría hacerse con los CEFIRE es eliminarlos. Es que no hay opción B. El problema es devolver a algunos de los que están ahí a los centros educativos. No aguantarían ni medio asalto. Por eso la inmensa mayoría no vuelven. Solo vuelven al aula, curiosamente, los más capaces. Los demás lloran y se arrastran para que les den algo para no volver a trabajar con alumnado. Casualidades.

Y, finalmente, para no aburriros, el último currículum…

La “infantilizadora”. El problema para algunos está en no infantilizar Primaria, Secundaria (obligatoria y postobligatoria) o la propia Universidad. Es que aquellos que creemos en el desarrollo en etapas madurativas no tenemos quórum. Dónde va a parar. Si lo mejor es hacer avioncitos de papel en cuarto de ESO. Así cuando parte de ese alumnado se dedique a la docencia va a poder ir a los congresos educativos que, seguramente, van a estar impartidos por los mismos tipos y tipas que los imparten ahora. Es que no sabéis lo poco que desgastan ciertas cosas. En el aula, con sesenta años, estamos para que nos cojan con pinzas. Pero después ves a los “que tienen tareas fuera del aula”, los ves tan sonrosados y descansados con casi setenta, y sientes una envidia sana. ¿Qué harán para aguantar tanto? Seguro que tienen alguna droga que solo se reparte en determinados lugares. Será eso.

No me hagáis mucho caso. Mientras estoy escribiendo esto estoy muy cansado. Y mi pequeña válvula de ser “políticamente correcto” está en reparación. Especialmente cuando llevo todo el día viendo a grandísimos compañeros que se están dejando la piel en sus aulas hay cosas, como leer estos currículums y que pretendan formarles, que me sulfura.

Como estoy haciendo en los últimos artículos, os recomiendo mi nuevo libro sobre educación para mayores de dieciocho, “Educación 6.9: fábrica de gurús”. Lo podéis adquirir aquí (en versión digital o papel) o en ese pop-up tan molesto que os sale. Y sí, me haría mucha ilusión que fuera uno de los diez libros más vendidos sobre educación este curso. 😉

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