Cuando se borra la sonrisa

He sabido que el momento llegaría pero, no por ello, la situación ha dejado de ser menos dura. Se me ha borrado la sonrisa. Con la pandemia, lo poco que quedaba de ella, se ha esfumado hasta convertirse en una simple brizna de viento que, en ocasiones, ni tan solo se siente. Estoy destrozado. Tanto anímica como psicológicamente. Sinceramente, a veces me planteo si, en esta situación tiene algún sentido seguir remando hacia algún sitio o, simplemente, disfrutar de una merecida ración de anonimato y futura desaparición. Y no hablo solo de las redes o del blog. Voy mucho más allá.

Fuente: Pixabay

Hace un par de días dejé de sonreír por primera vez en muchos años. Estos y los otros han hecho desaparecer mi sonrisa. No hay “aplausómetro” que mida lo que están haciendo con la sociedad. La profesión, por cierto, ha llegado un momento en que, salvo saber que tengo un montón de cosas pendientes, me importa entre poco y nada. Hago las cosas por profesionalidad y responsabilidad. Supongo que como la mayoría de trabajadores de cualquier ámbito. Eso sí, lo que antaño eran sonrisas, ahora son rictus. Qué le vamos a hacer. Han sido demasiados frentes abiertos en los últimos tiempos. Y demasiados sin cerrarse del todo bien.

En esta sociedad ni piensas, ni decides, ni actúas. Te lleva donde unos quieren. Haces lo que otros te dicen y, al final, no hay tripulante para tanto propietario de yates. Un porcentaje de la sociedad está en la mierda más absoluta y, al final, lo único que te queda es intentar sacar la nariz. No llegamos a más. No se llega a más. El que crea que vive en un mundo feliz debería hacérselo mirar. O mejor no. Dejemos que disfrute. Disfrutar es sano. Creerse las mentiras de unos y de otros quizás acabe llenando el zurrón a más de uno.

No vale la pena luchar. Es absurdo. Todo deja de tener sentido en un contexto que jamás vamos a poder cambiar. No es no querer hacerlo. Es saber que, hagas lo que hagas, las cartas están muy marcadas. Así que, al final, solo hay una doble disyuntiva: o pasas de todo o te deprimes. El cansancio, especialmente el psicológico, va a ser un coste imposible de asumir por parte de todas las sociedades después de una pandemia que, unos han gestionado mal y los otros han opositado peor. Al final uno no sabe qué es peor. Estado del miedo. Estado del sálvese quien pueda. Estado del egoísmo basado en miedo y en la falta absoluta de solidaridad. Seamos sinceros, los aplausos son insolidarios si no llevan nada asociado.

No tengo más sonrisas que dar. Tengo demasiada gente que, con mucho cariño (además es verdad), me dicen que empiece a pensar en mí y pase de los demás. La verdad es que quizás empieza a ser hora de soltar lastre. De pasar de creer en el procomún a creer en el mí y lo mío.

Hoy me largo por un tiempo de aquí. Cada cierto tiempo lo hago y me apetecía explayarme más que en un tuit. Al final uno debe buscar lo mejor para él, intentando hacer el menor daño posible a terceros. La sociedad acaba con el idealismo porque, al final, los idealistas son los que menos sentido tienen para la sociedad.

Se cierra la ventana. Es que, al final, después de mucho nadar contracorriente, he decidido que ¡hasta aquí llegué! E, incluso que sea obviando la realidad, voy a empecinarme en volver a sonreír. Y, cuando acabe todo lo que tengo empezado, empezaré a disfrutar aún más de los años que me queden.

Al final, los molinos no dejan de ser molinos. Un abrazo a la gente de bien. Nos vemos…

PD. Por mucho que este post sea publicado en Twitter, Facebook y Telegram, no voy a responder a nadie. Estoy recomponiéndome. Necesito volver a sonreír. Y prefiero guardar las pocas sonrisas que me quedan para intentar sobrevir antes de que se recarguen.

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Mábel

Aunque no vayas a contestar, necesito mandarte desde aquí un abrazo en palabras. No voy a intentar animarte, ese es tu proceso, solo voy a agradecerte, de nuevo, tu existencia, no en las redes, sino en el mundo. Nada más.

Fidel

gracias Jordi, muchas suerte.

Teresa

Jordi, mucho ánimo. Y muchas gracias por todo. Un abrazo.

Antonio Escolar

Te echaré de menos.

Toni

Ànims Jordi. Descansa i recupera’t. Això no té solució.

José Luis Garrido

Un abrazo muy fuerte.

Cristian

T’entenc perfectament. Descansa, molts ànims i moltes gràcies per tots els articles que tant ens han ajudat a comprendre millor les coses.

Victor

Un abrazo Jordi. Deseo que encuentres esa sonrisa que sale de dentro de uno mismo, a pesar de lo que llega de afuera.
Suerte y hasta pronto.

María José

Te entiendo perfectamente Jordi. Has reflejado en tu escrito lo que yo siento ahora mismo y es muy duro. Espero que tanto tú como yo, en algún momento mejor cercano, recuperemos la sonrisa. Por los que nos han robado.

José Manuel

Yo también deseo que esa sonrisa vuelva. Un abrazo virtual y siempre agradecido contigo por todo.

David

Para el tiempo que necesites. Pero vuelve luego.

Asl

Gràcies per tots el teus articles, sé que estimes força aquest ofici. Sovint mirava el bloc perquè incitaves és a la reflexió i això és vital per aquesta feina que fem. Et desitjo el millor. Salut!

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