Cualquiera vale para maestro

Múltiples reacciones a la propuesta de la Comunidad de Madrid para permitir a los titulados superiores (en algunos casos concretos) opositar para ser maestros. Una propuesta que ha chocado frontalmente con los intereses de sindicatos y que ha llevado a reaccionar por gran parte del colectivo de maestros como un ataque directo a su profesión so pretexto del argumentario tan manido de que “no cualquiera vale para maestro”.

Fuente: http://http://blog.educastur.es/iescarrenomirandasociales

Fuente: http://http://blog.educastur.es/iescarrenomirandasociales

Estoy totalmente de acuerdo. No todo el mundo vale para maestro, pero ni Magisterio ni sus planes de estudios garantizan en la actualidad que exista una diferencia entre el graduado en esas Facultades respecto a los que lo han hecho en otro tipo de titulaciones. Conviene desterrar de una vez el tema de las vocaciones (tampoco creo que sea una condición inherente a los estudiantes de Magisterio) y ceñirnos a la valía profesional de quienes han de ejercer docencia en esas etapas. Profesionalidad que no demuestra el título (ninguno de los que se puedan conseguir en las Universidades) y que va a depender, y mucho, del nombre de la persona que esté escrito en ese papel. Profesionalidad que, a mi entender, es lo que hemos de buscar. Profesionalidad que se demuestra en el día a día del aula.

No me parece mal la decisión de permitir presentarse a todos los titulados superiores a unas oposiciones para un cuerpo educativo. Tampoco me parece mal que, con posterioridad a dicha oposición, se establezca un filtrado de todos aquellos que las han aprobado (mediante una evaluación continua los primeros años -un tipo MIR con una formación inicial básica en estrategías y metodologías- y revisiones periódicas de su labor a lo largo de toda su vida laboral).

Para dar clase se necesita mucho más que conocimientos y, es por ello, que plantear una oposición finalista como hasta ahora, con un coladero en la fase práctica es algo que debería replantearse (también para las oposiciones a Secundaria). Algo por lo que, curiosamente, ningún sindicato educativo está por la labor. Algo que sí que haría mejorar el nivel educativo de nuestro país. Una selección de “los mejores” (que, por cierto, no siempre son los mejores en una fase de oposición memorística).

De incongruencias en la función docente hay muchas, pero mantener limitado el acceso a ser maestro a alguien que haya hecho una determinada carrera universitaria es algo que deberíamos replantearnos. ¿Tan malo es que los titulados en Magisterio compitieran en igualdad de condiciones con otros titulados? ¿Tan malo sería que, después de un período de prácticas exhaustivo, se filtraran a los mejores maestros con independencia de su titulación previa? ¿Tanto miedo da romper algo que, por diferentes motivos, impide el acceso a la profesión a buenos profesionales (con independencia de su vocación previa)?

Siempre he defendido que en los primeros cursos de la ESO hay maestros que dan mil vueltas a muchos profesores de Secundaria. También he defendido que no debe de haber discriminación según la etapa en que uno esté dando clase. Es tanto o más importante el docente que está en etapas inferiores como el que imparte clase en Bachillerato. Es por eso que cualquier cosa que suponga una discriminación debería estar cuestionado. Y, en este caso concreto, cuestiono que un titulado superior de cualquier carrera no pueda impartir clases en etapas inferiores a la ESO.

No todo el mundo sirve para ser maestro pero, una carrera universitaria totalmente alejada de la práctica real e impartida, en su mayoría por personas que no han sido nunca maestros, tampoco es garantía de ser un mejor maestro que alguien que, por diferentes motivos, se plantee ser maestro en la actualidad y que por decisiones vitales cursó otro tipo de titulación.

Que habrán advenedizos… no lo discuto pero, ¿tanto miedo hay por parte de las Facultades de Magisterio a una justa competencia en unas oposiciones que, como todas, deben estar sujetas a principios de mérito y capacidad? ¿Tan malo es abrir la puerta para, una vez dentro del sistema, ir haciendo el filtro? ¿Tan malo es ofrecer una formación inicial en condiciones a aquel maestro que ha aprobado las oposiciones? (que iría bien tanto al que viene de Magisterio como al de otras titulaciones).

Es un tema mucho más complejo que un anuncio de prensa (algo siempre interesado) de un responsable educativo y que unas simples líneas en un blog. A pesar de ello he intentado plasmar, seguro que más mal que bien, mis ideas personales sobre el tema. Unas ideas totalmente discutibles.

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