¿Cómo hemos llegado hasta aquí?

No tengo ni idea de cómo hemos llegado a esta mediatización exacerbada de la educación, en un sentido más de espectáculo que de otra cosa. No me cabe en la cabeza que, en los últimos diez años, haya tantos docentes más interesados en figurar, salir en listas top o, simplemente en ser seguidos en las redes que en intentar mejorar la educación en su conjunto o en su ámbito laboral más cercano. No me cabe en la cabeza que la horizontalidad que se planteó en sus inicios, al amparo del plan Escuela 2.0 y la expansión de las redes de profesorado, se haya convertido en una pirámide trófica donde, por lo visto, lo importante es llegar a la parte más alta de la misma.

Fuente: Desconocida

En un primer momento, cuando surgió Ken Robinson y César Bona, te acababa pareciendo interesante que, por fin, se empezara a hablar de educación en los medios. Sí, quizás era un discurso, visto en retrospectiva, bastante pastelero pero, como mínimo, abría una brecha en unos medios que, por desgracia, siempre habían obviado la educación.

Lamentablemente, si uno se asoma hoy a las redes, observa en qué se han convertido esas primeras mediatizaciones. Un espectáculo de considerables proporciones que, en días como hoy, son acaparados por una organización bancaria que ha dado unos premios “al mejor docente de España” (sic.) o una lista de “influencers”. Desde el momento en que empezamos a usar la jerga del fenómeno fan ya sabemos que algo no acaba de funcionar como toca. Y, vuelvo a reiterarme, no tengo ni pajolera idea cómo hemos llegado a la deriva actual.

Youtubers endiosados mientras profesionales que llevan décadas haciendo vídeos de calidad son arrinconados y obviados. Libros sobre experiencias de un docente que hace justo medio año que ha aterrizado en el aula. Cursos acerca de metodologías que distan mucho de tener cualquier efectividad real en el aula. Gurús, gurusillos, grupos de Telegram de amiguetes, asociaciones cuyos miembros se acaban colocando en determinados lugares, innovadores de medio pelo y un grupo, cada vez más grande de acólitos de Grandes Profes y eventos basura similares.

Creo que esa frase tan manida de que primero vinieron a buscar a los judíos y tú no hiciste nada, también creo que puede extrapolarse a lo que está sucediendo en educación. Potenciar determinadas cosas y aplaudirlas cual focas o mirar hacia otro lado, por desgracia, al final está llevando a lo que tenemos ahora. Cientos de aspirantes a influencers, estudiantes de Magisterio cuyo único objetivo es tener seguidores y mucho humo de colores.

¿Cómo hemos llegado a la situación actual? No tengo ni idea pero, sinceramente, creo que es una batalla que tenemos perdida. Cada vez son más los docentes -y personas relacionadas con la educación- que aplauden con las orejas ante ciertas cosas por haber empeñado, si antaño tuvieron, su sentido común.

No me apetece volver a dejar en manos de Google y sus anuncios el mantenimiento del blog. Así que si os apetece colaborar en mantener esto, ya sabéis…

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