¿Cómo financiar (lo más éticamente posible) un proyecto educativo?

En los últimos tiempos llevo viendo demasiadas incoherencias de algunos que, por la mañana se despiertan defendiendo la escuela pública, laica y no segregadora y, en su tiempo libre (o, incluso algunos docentes pidiéndose el día y dejando a sus alumnos con “el de guardia”) se dedican a dar charlas a centros que segregan por sexo, en salones de actos de centros privados plagados de cruces o, simplemente, hacen proyectos educativos para multinacionales que, al final, lo único que les importa es la cuenta de resultados.

Fuente: Pixabay

Es complicada la pureza ideológica. Os lo digo por experiencia. A pesar de ello, uno debe intentar ser lo más coherente posible con sus planteamientos e intentar huir, a menos que sea estrictamente necesario, de hacer ciertas cosas para ciertas organizaciones/empresas que se alejan de los planteamientos éticos de uno. O, al menos en caso que se haga lo anterior, dejar de decir una cosa por la mañana y hacer otra por la tarde. Es muy complicado renunciar al negocio o al ego por parte de algunos pero, ¿vale la pena dejar de lado tus creencias/ideología para ganar unos euros extra o salir en la foto? Ahí cada cual es libre de tomar sus decisiones. Incluso, como he dicho antes, yo también he perdido en ocasiones esa “pureza”. Aún así he procurado rectificar siempre que he podido. E incluso me he arrepentido públicamente de ciertas cosas.

El problema fundamental es que, al menos en la actualidad, hay muy pocos proyectos que puedan autofinanciarse. Es complicado si uno quiere montar algo relacionado con la educación, salvo que acuda a la administración (y no siempre consigue ayuda de la misma), que se libre de injerencias externas bajo el modelo de “patrocinadores”. Ya por el simple hecho de poner a determinadas empresas patrocinando lo que haces estás, a menos que seas capaz de desligar tu discurso de lo que te “obliga” ese patrocinio, pervirtiendo todo el sentido de lo que puedas decir. Eso sí, siempre que estés defendiendo el procomún. En caso de defender el neoliberalismo educativo y que todo tiene un precio, este post no va contigo. Algo que también es lícito de hacer. Nunca voy a cuestionar a nadie relacionado con la educación que diga que se mueve por dinero y que, al final, le interesa más eso que cualquier otra cosa. Eso se denomina libertad. Y debe defenderse.

Por tanto, para aquellos que aún se sientan mal haciendo ciertas cosas (que, seguramente, alguno habrá) o trabajando “para ciertas organizaciones/empresas”, cuyo objetivo básico es el sacar beneficio económico del asunto, voy a proponer algunas alternativas para poder llevar a cabo determinados proyectos. Son alternativas muy relacionadas con el procomún y la horizontalidad. Y sí, al igual que hay ciertos partidos políticos que no deben nada a ningún interés privado (léase banca o similares), se puede intentar montar ciertos proyectos al margen de la necesidad de ser esponsorizado por una empresa con ánimo de lucro. Sí, las Fundaciones (al menos la mayoría de las que aparecen en educación), también tienen ánimo de lucro (sea directo o indirecto).

En primer lugar, la opción más conocida para llevar a cabo un proyecto en educación, es el acudir a un crowdfunding. Uno puede montar, en alguna de las plataformas que existen en la actualidad, una recaudación de fondos, con aportaciones desinteresadas y sin intencionalidad, para llevar a cabo sus proyectos. Hay algunos proyectos educativos que han salido de esas recaudaciones de fondos. Eso sí, ojalá la administración educativa -ya sé que me repito- apostara por financiar ciertos proyectos. Además, en este caso, hay alguna plataforma de crowdfunding destinada específicamente a proyectos específicos (como puede ser la edición/distribución de libros relacionados con la educación). Las más conocidas y que funcionan mejor en nuestro país, además con espacios específicos para solicitar una recaudación de fondos para proyectos educativos, son: Verkami, Goteo, GoFundMe y KickStarter.

Se pueden financiar proyectos que podrían ir desde el típico huerto escolar, a material de robótica, organización de eventos educativos,… hasta llegar a todo lo que pueda ocurriros. Y siempre teniendo las manos libres para poder, simplemente, llevar a cabo el proyecto sin pensar más que en agradecer a todos aquellos que, desinteresadamente, han aportado.

También es bueno entrar en la participación social. En aquellas personas que, desinteresadamente, pueden ayudar a llevar a cabo nuestros proyectos. A veces no es solo cuestión de dinero. En este caso, la búsqueda de colaboradores para ello podría hacerse mediante blogs, redes sociales, etc.

Para cuestiones más a largo plazo que un proyecto puntual, también se puede añadir a las plataformas de crowdfunding un modelo donación a lo largo del tiempo (micromecenazgo). Las dos mejores plataformas que existen en la actualidad para ello (la segunda, que es la que uso en este blog, sí que permite donaciones puntuales y periódicas) son Patreon y Ko-fi. De la primera, poco más puedo que decir, salvo que es la más conocida y sirve, fundamentalmente para financiar a artistas. Algo que no implica que no pueda dedicarse para financiar jornadas educativas, cubrir los gastos de docentes cuando realizan determinadas ponencias (coste de traslados y comida) de forma altruista o, simplemente, a algo más básico como son la creación de apps educativas, mantenimiento de blogs,… y un largo etcétera de cosas que seguramente se os pueden ocurrir. Me gustaría añadir a las dos páginas que os he comentado la de Aixeta que, sinceramente, me parece visualmente muy atractiva. Eso sí, desconozco si funciona bien o no. Creo, por lo que he leído, que sí. Además, al ser mucho más pequeña que las anteriores, hay un mayor trato personal con sus creadores.

Finalmente un detalle… hay mucha gente interesada en colaborar para que se lleven a cabo cosas relacionadas con la educación y que, las mismas, no deban supeditarse a determinados intereses muy poco educativos. Por eso cada vez la gente está apostando más por ayudar a llevar a cabo determinados proyectos y que, de esta manera, puedan mantenerse al margen de un mercado demasiado parecido, salvando las diferencias, al IBEX. Y eso es un buen síntoma.

Nada, os dejo ya, simplemente recordándoos que para los proyectos que estoy llevando a cabo (este blog, por ejemplo), también tengo abierta la posibilidad de que donéis (al final de cada post y en una pestaña específica). En nada, nuevos proyectos porque, por desgracia, la cabeza me va demasiado rápida y el tiempo es cada vez más corto 😉

No me apetece volver a dejar en manos de Google y sus anuncios el mantenimiento del blog. Así que si os apetece colaborar en mantener esto, ya sabéis…

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