Cogorza pedagógica

Hoy me apetece jugar un poco con vosotros. Me apetece proponeros que, cada vez que alguno de esos maravillosos docentes, magnos premiados o finalistas, gurús descamisados o, actores/actrices del porno educativo, digan cualquiera de las frases que voy a escribir a continuación os toméis un chupito de la bebida con más graduación que tengáis en vuestra casa. No creo que todas las casas sean como la mía donde, por desgracia, es imposible coger una cogorza a menos de que te bebas el alchohol del botiquín. Ya no hablo del agua oxigenada porque, lamentablemente, tiene algún efecto secundario de exceso de espuma.

Fuente: Pixabay

Vamos a empezar el juego y, al acabar el día me comentáis cuántos chupitos os habéis tomado y si habéis conseguido llegar a la sala de urgencias del hospital o, simplemente, os habéis hostiado con el patinete eléctrico por el camino.

Hay chupito por cada vez que uno de los personajes anteriores diga “sal de tu zona de confort”. Valen todas las variantes posibles de esa frase como, por ejemplo, “el problema de muchos docentes es que no quieren salir de su zona de confort”, “uno no es buen docente si no se arriesga a salir de su zona de confort” y cualquier derivada de lo anterior.

Añado al pack de la zona de confort el tema de la “educación bulímica” o, su alternativa de que “en nuestro país la educación es memorística y los alumnos solo estudian para el examen para, posteriormente olvidarlo todo”. Espero que me permitáis acudir también a Google para justificar lo innecesaria de esa educación bulímica porque “todo el conocimiento está en Google”. Estoy seguro de que, a estas alturas uno con Twitter o Facebook ya está empezando a tener un poco de calorcillo interior. Ya no digamos a esos que están en medio de una charla de la de las sandías, el del cajón flamenco, el que hace magia o, aquel que pasaba por ahí y le pillaron como estandarte de alguna multinacional (de esas que da certificados o premios).

No me olvido para el chupito la frase típica de que “los alumnos de ahora no son como los de antes” o “no podemos educar en el siglo XXI como en el XX”. Bueno, va, entiendo que “lo de preparar a alumnos para trabajos que aún no existen” debe de estar, sí o sí, integrada dentro del juego alcohólico. Un juego que, no lo he dicho, debería estar prohibido para personas con problemas de hígado, páncreas o cualquier tipo de diagnóstico emitido por profesionales de la salud con título universitario y con amplia experiencia. Entenderéis que, sacando lo de los profesionales y la experiencia a la palestra, no puedo menos que añadir como frase “los docentes con experiencia son peores profesionales por tenerla” o que “un título no demuestra nada”. Yo, por si acaso, que me diagnostique un médico con título antes de ponerme a jugar a ciertas cosas.

Sigo, porque no voy a dejar ningún tipo de resquicio a esa posibilidad de pillar una cogorza pedagógica, con la “necesidad de emocionar a los alumnos” “sin emoción no hay aprendizaje”, “enseñarles a ser creativos”, “la escuela mata la creatividad”, “el modelo educativo es un modelo industrial”, “devolver el placer a las aulas”, “evaluar no es calificar” o, el tan manido últimamente “que sean los alumnos los que diseñen su propio aprendizaje”. Si a eso le añadimos el matiz digital en forma de frase que dice “que los alumnos son nativos digitales” en todas sus variantes posibles, ya tenemos algunos motivos más para meterle caña al chupito. A estas alturas creo que os queda claro que, o tenemos una bodega interesante en casa o un supermercado cerca. Intentad hacer esto un día normal. No se os ocurra hacerlo en fines de semana o festivos porque, lamentablemente, hay menos gente de guardia en los hospitales.

La “necesidad de usar metodologías activas” es otra de esas frases que darán para algún chupito que otro. Al igual que también dará para chupitos la frase de “tenemos docentes del siglo XX e instalaciones del siglo XXI para un alumno del siglo XXI”. Una frase que se parece a la que he mencionado hace un par de párrafos pero con mucha más enjundia. El que la dice, como mínimo, ya sabe hilvanar frases un poco más largas. No, no me preguntéis si vale ponerse en YouTube un vídeo de Ken Robinson o alguna TED Talk porque a eso ya se le llama vicio y estar muy enganchados a la bebida. No se trata de convertir los sábados en el día del chupito pedagógico. Se trata de buscar un momento para hacer el experimento y siempre procurando que, como mínimo haya alguien con dos dedos de frente a tu lado. Y si puede ser que no sea la persona beneficiaria de tu testamento.

He dejado hasta ahora el tema de hablar de las TIC y de la típica frase de “no son las TIC, es la metodología”, “los móviles no son el problema, es que no educamos en su uso” o, simplemente  y muy relacionado con lo anterior, “debemos conseguir que las niñas estudien ingeniería”. Ésta última muy habitual últimamente y que nos da, como mínimo, para un par de chupitos más si vamos a alguna charla en la que nos explican eso que algunos han denominado STEM (o STEAM para los más inclusivos). ¿Me permitís el inciso de “estudia FP porque la Universidad ya no sirve”? Una frase promocionada por aquellos que jamás llevarán a sus hijos a estudiar a FP.

No añado la necesidad de ingerir chupitos cada vez que se mencione Finlandia o alguno de esos países sucedáneos (Portugal, Estonia, Corea del Norte -bueno, éste no lo tengo claro-), PISA, Montessori, Pedro Sánchez “el trolas superviviente”, Pablo Iglesias “el del chalé”, Abascal “el del caballo”, Errejón “el brutus boy”, Rivera “el que no bebe chupitos” o el Casado “de los másters”. Más que nada porque, sinceramente, si tuviera que proponer un chupito por cada tema de los anteriores, no tendríamos suficiente vitamina B6 para tanto resacoso. Y ya veis que no me he atrevido con el tema catalán, el terrorismo del Mistol (sí, me pagan más lo de Mistol que los de Fairy) o la falta de suavidad de algunas telas de colores, que algunos denominan banderas, que rascan demasiado el culete después de ir a hacer de vientre. Es que, entonces ya se me dispara el colesterol y el ácido úrico. Joder, ¿cómo he acabado hablando de esto si estaba hablando de chupitos y pedagogía? Creo que toca reservar hora para el psicólogo con urgencia.

Prometo que no es un post patrocinado por el cártel de las industrias destinadas a la fabricación de bebidas alcohólicas. Ni tampoco, por si alguno tenéis alguna duda, por el cártel de los libros de texto ni por el prior de Montserrat o del Valle de los Caidos. Se trata, simplemente, de algo que, como todo lo que escribo, no tiene más sentido que el que uno quiera darle.

Eso sí, una reflexión final… ¡si bebes, no conduzcas! Bueno, me permito, ya que esto es mi blog, la segunda… ¡si no quieres convertirte en un alcohólico, no vayas a determinadas jornadas educativas, ni leas determinadas cuentas de Twitter o determinados artículos que se publican en algunos medios de comunicación!

No me apetece volver a dejar en manos de Google y sus anuncios el mantenimiento del blog. Así que si os apetece colaborar en mantener esto, ya sabéis…Buy Me a Coffee at ko-fi.com

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Anonymous

O sea, tu eres el mejor!!! No tan de acuerdo contigo. Hay muchos alcohólicos en España, demasiados.

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