Claves para motivar a los docentes a formarse

La motivación docente para participar en la formación es un aspecto clave para mejorar el aprendizaje del alumnado y el desarrollo profesional de los propios profesionales. Sin embargo, no siempre es fácil lograr que los docentes se involucren en la formación, ya que pueden existir diversos factores que dificulten o desincentiven su participación, como la falta de tiempo, de recursos, de reconocimiento, de apoyo o de interés.

Para motivar a los docentes para que participen en la formación, se pueden adoptar algunas medidas que favorezcan su interés, su compromiso y su satisfacción con el proceso formativo. Algunas de estas medidas, siempre según mi opinión, serían:

  • Ofrecer una formación relevante, útil y aplicable, impartida por profesionales que sepan del tema. Los docentes deben percibir que la formación que se les ofrece responde a sus necesidades, intereses y expectativas, así como a los objetivos y prioridades del centro educativo y del sistema educativo. La formación debe estar relacionada con la realidad del aula y con los desafíos que enfrentan los docentes en su práctica profesional. Además, la formación debe proporcionar herramientas, estrategias y recursos que los docentes puedan aplicar de forma inmediata y efectiva en su trabajo. Es decir, ofrecer formación de calidad y centrada en lo que se necesita para cada materia y contexto en el que se halla el centro educativo.
  • Fomentar la participación activa y colaborativa de los docentes. Los docentes deben ser los protagonistas de su propio aprendizaje, participando de forma activa y reflexiva en las actividades formativas, intercambiando experiencias y opiniones con otros docentes y tutores, y recibiendo retroalimentación y orientación. La formación debe promover el trabajo en equipo, la cooperación y el apoyo mutuo entre los docentes, creando redes de aprendizaje y comunidades de práctica que enriquezcan el conocimiento colectivo y el desarrollo profesional. Recordad que no estamos hablando de alumnado, estamos hablando de profesionales con formación sólida.
  • Reconocer y valorar el esfuerzo y el logro de los docentes. Los docentes deben sentir que su participación en la formación es apreciada y recompensada, tanto por las autoridades educativas como por sus compañeros y sus alumnos. La formación debe contar con mecanismos de evaluación posterior (preferiblemente en el aula) y acreditación que certifiquen los aprendizajes adquiridos y las competencias desarrolladas por los docentes. Asimismo, la formación debe tener repercusión en la carrera profesional de los docentes, influyendo en su progreso, su remuneración y su prestigio.
  • Facilitar las condiciones y los recursos para la formación. Los docentes deben disponer de tiempo, espacio y medios suficientes para acceder y aprovechar la formación que se les ofrece. La formación debe adaptarse a las características y circunstancias de los docentes, ofreciendo modalidades flexibles, variadas y accesibles, como la formación en línea, la formación a distancia, la formación en el centro o la formación en el puesto de trabajo. Además, la formación debe contar con el apoyo y el seguimiento de las autoridades educativas y los asesores, que faciliten la organización, la gestión y la calidad de la formación.

Estas son algunas de las claves que pueden ayudar a motivar a los docentes para que participen en la formación, pero no son las únicas. Cada contexto educativo puede requerir medidas específicas que se ajusten a las particularidades y necesidades de los docentes y de los centros educativos. Lo importante es tener en cuenta que la motivación de los docentes es un factor determinante para el éxito de la formación y, por ende, para la mejora de la educación. Por cierto, para aquellos que me preguntéis si no es lo que se está haciendo ahora, tan solo os recordaría que, en la actualidad, ni existe un filtro inicial de la formación que se ofrece, ni se plantean itinerarios formativos con sentido según la tipología profesional (no puede ser que se ofrezca la misma formación para un maestro especialista en Educación Física que para uno de Infantil) y ya no digamos, por ejemplo, la inexistencia de ningun tipo de evaluación ni reconocimiento de la misma, más allá del ir acumulando horas en la pública para obtener sexenios.

Os recuerdo, que tanto o más importante que lo anterior (aunque ya lo he mencionado), es la transferencia de esa formación a las aulas o a los centros. El cómo hacer que la transferencia de la formación permanente, recibida por los docentes, al ámbito laboral (alumnado, compañeros y centro) sea efectiva. Y eso pasa por tres etapas que, además las pongo en orden:

  • Planificar la transferencia de la formación. Los docentes deben establecer un plan de acción que les permita aplicar lo que han aprendido en los cursos a su aula o centro. Este plan debe incluir los objetivos que se quieren conseguir, las acciones que se van a realizar, los recursos que se van a utilizar, los plazos que se van a cumplir y los indicadores que se van a evaluar. Lo siento, no hay otra que tener unos indicadores claros para hacer esa transferencia de formación. Si no está por escrito y se diseñan muy bien esos indicadores, no sirve de nada hacerlo de forma caótica.
  • Compartir la formación con los compañeros. Los docentes deben difundir lo que han aprendido en los cursos con sus compañeros de trabajo, creando espacios de diálogo, colaboración y apoyo mutuo. De esta forma, se puede enriquecer el conocimiento colectivo, generar sinergias y favorecer el desarrollo profesional de todo el equipo docente. Por tanto, cuando se realiza una formación se debería obligar a los docentes que la realizan, a explicarla a sus compañeros de etapa o especialidad. O, en el caso de tratarse de una formación más transversal, a todo su centro educativo.
  • Evaluar la transferencia de la formación. Se deben valorar los resultados que han obtenido al aplicar lo que han aprendido en los cursos a su trabajo, analizando los logros y las dificultades que han encontrado, los beneficios y los inconvenientes que han supuesto, y las mejoras y los cambios que han generado. Así, se puede comprobar el impacto de la formación en la calidad de la educación que se ofrece en el centro.

No sé. Algunas ideas después de una noche de insomnio, con continuos despertares, trasladadas a este blog. Algo que, como os digo siempre, podéis criticar o aportar vuestro punto de vista sobre el tema, o bien en los comentarios, o bien en las redes sociales. Eso sí, salvo en los comentarios, en Facebook o por correo electrónico, no respondo. Ya sabéis que he dejado X (antaño Twitter) solo para ir publicando estos artículos que escribo aquí y contestar a los mensajes directos.

Disfrutad del sábado. En mi maravillosa tierra de adopción se intuye que va a hacer un buen día.

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Un comentario

  1. Gracias por tu aportación.

    Añadiría que, especialmente en los cursos para Educación Primaria, no se incluyan juegos rompehielos, bailes al final de cada sesión, o se hagan fotos de los asistentes para redes sociales sin pedir permiso antes. Y que no manden “deberes”, que bastante tenemos ya con la burocracia diaria.

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