En primer lugar convendría distinguir dos conceptos, muchas veces usados indistintamente, pero con significados ligeramente diferentes. Se trata del concepto de fracaso y abandono escolar, muchas veces relacionados pero presentando implicaciones muy diferentes. Hablar de abandono escolar es hablar de porcentajes poblacionales. Precisamente del porcentaje de población entre 14 y 28 años con la secundaria básica como máximo y que no han seguido actividades de estudio o formación en las cuatro últimas semanas. Por tanto, un concepto bastante alejado del de “fracaso escolar”. Este último considerado como la proporción de jóvenes que no completan la secundaria básica.

Ciñéndonos a lo que nos interesa, que es el propio concepto de fracaso escolar, como aquel que ha impedido una primera titulación básica de las personas, nos encontramos que en nuestro país la cifra media es cercana a un 30%. Es decir, cada año tenemos que unos 30 alumnos de cada 100 que sería factible que se sacaran el graduado en ESO no lo consiguen. ¿Son unas cifras tolerables? Sí y no. Serían unas cifras tolerables si la economía de nuestro país fuera capaz de absorber mano de obra poco cualificada y, la misma fuera capaz de formarse en condiciones en el lugar de trabajo (ascendiendo en función de sus méritos o capacidades). Lamentablemente, en la coyuntura económica actual, donde las tasas de paro oficiales están en una situación límite, la sociedad no puede permitirse este porcentaje de fracaso escolar por las connotaciones negativas que ello supone.

¿Cuáles son las claves para entender este porcentaje de fracaso escolar?

La primera clave y, a mi entender la más importante, ha sido la falta del establecimiento de mecanismos efectivos para reducirlo. Parche tras parche que lo único que ha permitido ha sido establecer una ligera mejoría de las cifras iniciales desde que se implantó la escolarización obligatoria hasta los 16 años (con la LOGSE), pasando por una brutal subida en los años de bonanza económica (donde esos porcentajes de fracaso escolar se incrementaron hasta el 40% en algunas CC.AA., como fue el caso de Andalucía).

Un segundo problema, realmente importante ha sido el vaivén de las políticas educativas y la imposibilidad de establecer ningún plan educativo global y, a la vez, focalizado en la población destino. No tiene ningún sentido que cada CC.AA. haya marcado su propio territorio como terreno de pruebas (con leyes educativas propias -por ejemplo la LEC en Cataluña-, igualmente poco efectivas que las leyes nacionales) cuando realmente lo que interesa es realizar planes educativos de entorno. Y, es mucho más factible establecer planes diferenciados para zonas deprimidas (léase los barrios de La Mina de Barcelona o las tres mil viviendas de Sevilla) que entre Madrid y Barcelona (por poner un ejemplo). Por tanto, una gran culpa del fracaso escolar es de las luchas políticas entre las autonomías.

Otra cuestión que se habría de analizar seriamente sería ver la posibilidad de exportar prácticas educativas que funcionan entre territorios. En el País Vasco hay un 12,60% de fracaso escolar y, en cambio,  en la Comunidad Valenciana se roza el 30%. Y, para que hablar de Andalucía, donde es cercano al 35% (para no deprimirme más no voy a entrar en el 40% que existe en las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla). Por tanto, ¿por qué no exportar las prácticas vascas al resto del territorio?

Seguimos con otra situación curiosa. La inexistencia de estudios que relaciones diferentes situaciones con la tasa de fracaso escolar. ¿Dónde están los estudios que hacen hincapié en parámetros a analizar? ¿Influye el nivel sociocultural, la raza, la religión, la situación familiar, el número de hermanos, la posición dentro de la familia, el número de horas que se pasan viendo la televisión, el tipo de televisión que se ve, el partido político al que se vota, los destinos vacacionales, etc.? Sí que existen informes sesgados sobre estos parámetros pero, a día de hoy, ninguno lo suficiente fiable y masivo (a nivel de muestra poblacional) que permita decir qué factores influyen en las tasas de fracaso escolar.

No es por analizar a priori factores importantes pero, ¿podría ser el clima otro de los factores a analizar? Parece ser que, a la vista de los datos de las CC.AA. con más fracaso escolar, las CC.AA. con climas más cálidos tienen peores resultados académicos. Es sólo una idea que, no tiene nada de científica.

Otro factor que siempre se ha considerado relevante en estas tasas de fracaso escolar y, que informe tras informe, se ha visto que no tiene ningún tipo de influencia son los ratios. Tenemos países con más de 40 alumnos por aula que destrozan los resultados de las pruebas PISA. Eso no significa tampoco que lo de los 40 alumnos por aula se haya de considerar como máxima educativa, ya que hay muchos factores detrás de este número de alumnos en esos países. Y aquí voy a entrar en otro tema. ¿Por qué siempre hay detractores de las pruebas cuando no interesan sus resultados? Parece que seamos el país donde sólo queremos oír cosas buenas y que el fracaso escolar no va con nosotros. Que las pruebas se equivocan y que no se basan en  realidades. La única realidad es que hay 30 alumnos de cada 100 que abandonan el sistema sin titular (lo que significa sin adquirir unos mínimos).

También podríamos entender el fracaso escolar dentro de un error de diseño. Muchos planes experimentales para la reducción del fracaso escolar tomados tarde y mal. ¿Qué sentido tienen proyectos para prevenir el fracaso o, en algunos casos el abandono escolar, en la ESO? El fracaso se fragua en primaria y, retrasar la toma de medidas (mediante proyectos específicos de innovación, adaptaciones curriculares, desdobles, profesores de apoyo, desdoble de grupos hasta la mínima expresión, etc.) a partir de los 12 años no tiene ningún sentido. A los 12 años el alumno y, por ello el sistema, ya ha fracasado. No tiene influencia alargar o acortar la ESO, aumentar o reducir el bachillerato o, incluso disminuir los ratios en secundaria. El daño ya está hecho.

El sistema se tiene que arreglar en primaria. Allí tenemos que meter mano porque si no lo hacemos, lo único que vamos a conseguir (incluso que sea bajo propuestas de “regalar los títulos de ESO” que se está planteando actualmente la Administración y, que de hecho, se hace en muchos casos -más de los que la gente se piensa-) es tener una sociedad más fracasada de lo que lo está actualmente.

No es el sistema educativo el que está fracasando. Es la propia sociedad que lo está permitiendo. Y los políticos, charlatanes educativos y otros muchos interesados en que ello sea así, quienes lo están potenciando.

Un pequeño detalle antes de finalizar. No he incluido los datos objetivos que se dan en el artículo pero rebuscando en el propio Ministerio de Educación y en los datos de la OCDE podéis encontrarlos fácilmente vosotros mismos.

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Docente desconcertado que intenta encontrar su lugar en un mundo que no entiende. O que prefiere no entender.

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Información Bitacoras.com…

Valora en Bitacoras.com: En primer lugar convendría distinguir dos conceptos, muchas veces usados indistintamente, pero con significados ligeramente diferentes. Se trata del concepto de fracaso y abandono escolar, muchas veces relacionados pero pres……

Jordi Lagares Roset

Jordi no te apures hace muchos años (1985,86) Romeu en su tira “historias de miguelito” retrato muy acertadamente el porqué del fracaso escolar, lástima que no pueda poner la tira aquí. A nuestros alumnos no les interesa lo que els contamos. Y estamos empecinados a hacerles hacer a todos lo mismo.
“No hay peor desigualdad que tratar a personas distintas como iguales” (Antonio Guerra)

[…] tiene estudios superiores Bruselas, “muy preocupada” por el fracaso escolar en España Claves para entender el fracaso escolar en España Las diferencias en el rendimiento educativo entre las CCAA tan grandes como en la OCDE La […]

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