Centros educativos para hijos de ateos, blancos y heteros

No sé por qué a algunos les da por alegar que no existen los centros educativos “de ideología católica”. Tan solo hace falta ver la web de un centro, gestionado y/o controlado por organizaciones dependientes de la Iglesia Católica, para darse cuenta que tienen una determinada ideología muy ligada a una determinada religión (ejemplo1, ejemplo2, ejemplo3, etc.).

Fuente: https://obsegorbecastellon.es

Lo mismo sucede con aquellos centros educativos privados, muchos también, al igual que en el caso anterior, subvencionados con dinero público (o sea, concertados), que aceptan solo a alumnado de un determinado sexo (ejemplo1, ejemplo2, etc.). Por cierto, en este último caso de centro educativo que he dado como ejemplo no contratan a profesorado de sexo femenino (fuente).

Después de lo anterior, ¿alguien vería diferente la existencia de un centro de “ideología atea”, “para alumnado blanco” y “padres heterosexuales”? Si ya se permite diferenciar al alumnado por sexo, ¿por qué no vamos a poderlo segregar racialmente? Si se permite que, dentro del ideario de los centros educativos exista una pastoral y se siga un modelo que dictan las organizaciones eclesiásticas, ¿no tendría también legalmente la cabida de un modelo en el que, su misión y valores estuvieran relacionados con la no existencia de ningún Dios? Y ya añado lo de padres heterosexuales porque, como bien sabemos todos, en la maravillosa Constitución, la no discriminación por orientación sexual está al mismo nivel que la no discriminación por raza y sexo. Si hay resquicio legal para discriminar por raza, sexo y “posibilidades económicas de los padres”, por qué no llevarlo un paso más allá. Y quién dice que exista un centro educativo “hetero friendly”, abre la puerta a que exista uno “gay friendly” o cualquier orientación sexual que a uno le apetezca.

Si me permitís voy a seguir rizando el rizo… si se puede tener centros educativos con una determinada ideología, ¿por qué no pueden tenerse centros educativos para hijos del Madrid, Barça, Valencia, Betis o Sevilla con fotografías en todas las aulas que reflejen esos valores? Si hay crucifijos, ¿por qué no permitir lo anterior? El crucifijo seguro que no gusta a los que no profesan esa fe, ¿no ofendería también una foto de los triunfos del Betis a los sevillistas? Ello no significa que no puedan matricularse ahí. Simplemente les obligaría a estudiar con la incomodidad de lo anterior. Y ese es el argumentario que algunos centros “de ideología católica” utilizan: no impiden que ningún ateo se matricule ahí, pero sí que le obliga a tragar con una determinada ideología, símbolos y actividades extraescolares relacionadas con su pastoral.

Seguramente a estas alturas del post, algunos me dirán que no es comparable la religión católica con el ateísmo. Que no es comparable una foto de Messi, Cristiano o Maradona en sus tiempos, con un trozo de madera encima de la pizarra. Que no es lo mismo llevar a los chavales a misa o a excursiones (voluntarias, claro está, pero a las que se fuerza a ir para no parecer el niño raro), que llevarlos a ver un partido de la liga o a un debate filosófico en el que se diga que Dios no existe. Que no es comparable defender el aborto como derecho para las mujeres que, desde posiciones normalmente masculinas, defender la penalización del mismo o el diferente rol que deben cumplir en la sociedad los hombres y las mujeres (lo hacen en algunos de los centros que he comentado anteriormente y lo ponen en sus pastorales). Pues va a ser que, sinceramente, no le veo la diferencia. A uno puede ofenderle que se diga que Messi no es su Dios. Por tanto, para esa persona está al mismo nivel que el otro. Además, de este hay pruebas de su existencia. Una gran y sustancial diferencia.

No es malo que en un centro educativo vaya alumnado de padres católicos, musulmanes, budistas, ateos, blancos, negros, heteros, gays, etc. No es malo tampoco que, dentro de su libertad, los docentes y los alumnos muestren determinados símbolos en el aula. No me parece mal que se lleven lazos amarillos, pulseras con la bandera de España, camisetas con el toro de Osborne o con la bandera del movimiento LGTBI, medallas de la vírgen o pañuelo, siempre que todo lo anterior sea por decisión propia y razonada. Lo que me parece mal es que haya centros educativos que tengan una ideología que impida esa libertad. Peor aún que se subvencionen con dinero público porque, sabéis qué, si veis mal la existencia de un centro educativo para hijos de ateos, blancos y heteros, también deberiáis ver mal la existencia de la anterior tipología de centros que he comentado en los primeros ejemplos.  Si no lo veis así es que tenéis un sesgo ideológico muy preocupante.

Y no, no estoy en contra de la ideología de nadie. Estoy en contra de la segregación en los centros educativos bajo cualquier premisa y la no existencia, en todos los centros educativos, de pluralidad ideológica. Algo que no implica jamás que mi ideología o la más afín a mí sea la correcta. Puede ser que esté equivocado. Por eso quiero que mi hija estudie en centros educativos tan diversos como la propia sociedad. Algo que debería ser lo lógico porque, sinceramente, ¿lo de subvencionar o permitir la existencia de centros públicos monocolores no lo entiendo? Menos aún cuando todos deberíamos tener claro que nuestros hijos no nos pertenecen. Son personas que tienen sus derechos. Uno de los cuales es poder acudir a centros educativos plurales, donde no se discrimine a ningún alumno por cuestiones religiosas, sexuales, raciales, económicas o físicas.

A los centros educativos no se va a recibir ideología: se va a aprender y a relacionarse con gente diversa.

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