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twitter_pcEn pleno siglo XXI, con el uso masivo a nivel personal de las redes sociales, sigue siendo una excepción aquel centro educativo que está presente en ellas. Sigue siendo ciencia ficción que un chaval llegue a casa con la noticia de que su centro está en las redes sociales. Sigue siendo algo que, por mucho que todos sepamos que facilita la visibilidad, la transparencia y el contacto entre los padres y el centro, se encuentra en demasiadas pocas ocasiones.

Mamá, papá, mi cole no está en Twitter. Ni en Facebook. Ni en Google+. Ni tan sólo tiene una página web en condiciones. Quizás las frases anteriores son las que podríamos escuchar de cualquiera de los alumnos de nuestros centros educativos.

Sigo sin entender que, con la facilidad que otorgan las redes para la comunicación, sigan siendo todo pegas a la hora de dar a conocer lo que se está haciendo en los centros educativos. Sigue siendo habitual que el contacto de los padres con los centros se dé, o bien por teléfono, o bien presencialmente. Algo que para muchos supone un grave inconveniente. Algo que, más allá de lo necesario que suponga ir a hablar con los tutores de sus retoños, sigue siendo una información demasiado sesgada la que se obtiene de ello.

¿Por qué no incentivamos que los centros educativos se echen a la piscina de las redes sociales? ¿Por qué, en lugar de poner pegas como ponen algunos, no buscamos esas herramientas que faciliten la transparencia de nuestros centros? ¿Por qué seguimos anclados en no permitir que los padres se enteren de lo que está pasando en los lugares en los que dejan a sus hijos muchas horas al cabo del día?

Encuentro muy triste, sabiendo que la mayoría de padres tienen Facebook o Twitter, no se estén estableciendo páginas o perfiles en dicha red social de los centros educativos y/o de los tutores (o cualquiera de los docentes que imparten clase) para facilitar el intercambio de información tan necesario para cualquier mejora educativa. Mantener a los padres fuera de la ecuación siempre significa estar abocados al fracaso. Algo que se incentiva. Algo que la administración potencia poniendo diferentes pegas (privacidad, protección de datos, posibilidad de un mal uso, etc.).

No es sólo la metodología del siglo pasado la que impera en nuestras aulas (con mayor o menor profusión de aparatejos electrónicos). Es el aislamiento de la época medieval. Todo sucediendo entre cuatro paredes. Cuatro paredes que las redes sociales podrían derrumbar pero que, por diferentes motivos, sigue sin ser una apuesta habitual.

Mamá, papá, mi cole no está en Twitter ni se espera que lo esté. Y, ¿en Whatsapp? … mejor no preguntar.

Los que lo usamos, sabemos las potencialidades que tiene Twitter para nuestro crecimiento profesional y, que en muchos casos permite difundir conocimiento y romper la rigidez que nos marcan las cuatro paredes de nuestros centros educativos. Ha habido algunas iniciativas para explicar sus bondades a nuestros compañeros para…