Cambios importantes en el blog

Estos días he vuelto a recibir el aviso de mi nuevo proveedor de hosting acerca de la cantidad de recursos que está consumiendo y, lo maravilloso que sería migrar a un hosting superior. La verdad es que, a día de hoy, me resulta imposible satisfacer los más de sesenta euros mensuales que me piden en esa amplicación.  Y eso que en la última renovación me he ido a más de quinientos euros anuales para mantener este “capricho”. Si sumo lo que llevo invertido en el blog creo que, aproximadamente, entre hostings, plugins y algún otro extra, llevaré cerca de seis mil euros gastados.

Fuente: ShutterStock

No, no me arrepiento de estar haciéndolo porque me encanta escribir y, a pesar del coste, creo que lo doy por bien invertido. Por cierto, para los trolls que ya están a punto de saltarme a la yugular, los anuncios que permito no me permiten sufragar ni una décima parte del coste. El dólar y yo nos llevamos bastante mal. Bueno, seré más bien yo al que le apetece disfrutar de la libertad de escribir sobre lo que quiero, de la forma que quiero y sin ningún tipo de cortapisas.

Pero como ya os he dicho, el coste se me va de las manos. Se trata de un blog para consumo propio que publico en abierto, pero su objetivo JAMÁS ha sido el de tener lectores. Lo agradezco pero, al final, es mi Moleskine particular hecha pública en formato digital. No es nada más que eso. Un conjunto de incoherencias que, a veces me ayudan a centrarme y otras, simplemente, las uso como terapia. Lo que me ahorro en psicólogos. Bueno, ahora en serio, va a ser que no.

El problema es que estos últimos tres meses ya sois unos trescientos y pico mil los que os habéis pasado por el blog. Os habéis leído (o simplemente ojeado) más de un millón y medio de páginas. No me gusta ver las estadísticas del blog y por eso las tengo desactivadas en el plugin pero, al tener problemas de exceso de recursos comunicado por la empresa de hosting, me he puesto a mirarlas. Sois un montón de gente. Por cierto, también he revisado el año anterior y fuisteis más de un millón los que os pasasteis por aquí. Ya sé que muchos repetíais la experiencia pero, la verdad, es que es un gran volumen de visitas que me da mucho miedo. Más aún porque nunca me ha gustado la notoriedad. Algo que sabe muy bien la gente que realmente me conoce.

Y ahora me viene la disyuntiva. Una disyuntiva que tiene también mucho que ver con la cantidad de visitantes y la ínfima proporción de los que te comentan, debaten acerca de lo que publicas o, simplemente, dicen que te leen. Algo que se inició con la publicación de mi primer libro, con más de quince mil descargas y menos de cincuenta comentarios. Ya lo de dar las gracias por darlo gratis como que aún las espero de la inmensa mayoría de los que os lo bajasteis. No esperaba la opinión de todos pero, de quince mil que menos de cincuenta dieran la cara…

Así que ahora tengo dos opciones: restringir totalmente el blog salvo para los que lo compartan, lo comenten o, simplemente, me critiquen o, poner ciertas partes del contenido (especialmente estoy pensando en el nuevo libro del que estoy colgando borradores) restringidas a los que realmente les interese aportar algo. No tiene ningún sentido colgar los borradores de un libro para que los desmenucéis si no vais a hacerlo. Ya veremos al final qué método uso para publicarlo porque, al final, la sensación agridulce de tenerlo publicado, darlo gratis y no recibir casi ningún feedback, se torna en demasiado amarga.

Además, también me he planteado una tercera opción… la de mantener el blog solo para mí como mi bitácora personal en la que reflexione. A veces eso es lo que más me aporta porque, al final, si quiero un debate puntual, mucho mejor y más barato hacerlo por hilos de Twitter. Es que ya empieza a picar el asunto. Y, como he dicho siempre, nunca es en mi caso cuestión de dinero o de ego. Por mucho que algo de ego es imposible que uno no tenga.

No lo sé. He comprado ya los dos plugins que pueden hacer lo anterior. Lo más seguro es que use uno para bloquear el último post que publique durante las primeras veinticuatro horas salvo que se comparta en las redes (así os obligo a aquellos que jamás decís nada a mojaros un poco) y otro, mucho más específico, para el nuevo libro que estoy escribiendo, que solo dé acceso a aquellos que les interese realmente poniendo un precio simbólico para poder revisar esa parte del blog a lo largo de todo el proceso de escritura.

Es lo que tiene estar un poco harto de ciertas cosas porque, al final, el querer satisfaceros a todos los que os pasáis por aquí me cuesta dinero. Y ya sabéis que a mí nunca me ha importado la cuestión económica pero, lo que tampoco no es lógico es tener que ir escalando el blog a servidores cada vez más potentes porque cada vez sois más los que os pasáis por aquí, miráis y os vais sin decir ni hola ni adiós.

Espero vuestra opinión porque, al menos antes de hacerlo (al menos en el apartado blog porque en el de los borradores del libro está decidido) me gustaría saberla. Porque, quizás me esté equivocando pero, sinceramente, es lo que siento que debo hacer.

Un detalle final. No me interesa el dinero porque si fuera por eso aceptaría (que no digo que no vaya a hacerlo puntualmente) la oferta de algunas empresas por publicar artículos patrocinados o establecer enlaces de afiliados. Lo que me interesa es aprender de vosotros con vuestras interacciones. Eso es lo que me gustaría porque, al final, los monólogos son muy aburridos. Más aún los míos.

Y no entro en todos aquellos que usan mis artículos o materiales como propios. Eso ya es otro nivel...

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