Blogs, cuentas de Twitter y libros sobre educación para este 2018

Parece que fuera ayer cuando empezamos el curso y ya, entre evaluación y evaluación, se va finiquitando el asunto. Un trimestre muy largo que, después de unas larguísimas vacaciones (no nos olvidemos jamás de las largas vacaciones que tenemos los docentes y de cómo se nos critica por ello) y dos trimestres antes de ellas, han dado mucho a nivel educativo. Es por ello que es bueno, como hago cada año, mencionar qué blogs, cuentas de Twitter e, incluso como novedad este año, libros, me han marcado este 2017 (y, supuestamente, van a hacerlo el 2018). Bueno, más que marcado me han desmarcado. Dejadme explicaros un poco…

Fuente: Pixabay

En primer lugar he observado que los blogs iban desapareciendo del panorama educativo. Cada vez menos blogs, muchos cierres y demasiada reconversión de algunos en la venta de métodos milagrosos, justificando a cada post la maravilla que es el método que aplica el autor en sus aulas. No hay renovación. No hay crítica. No hay ningún tipo de pensamiento más allá de decir lo bueno que soy, lo malos que son los otros o, simplemente, comprad mis cursos que ahora me he montado un chiringuito. Es por ello que recomendar blogs educativos se hace harto difícil. Más aún cuando, por desgracia, cada vez ha desaparecido más lo que podemos aprender de ellos. Es algo lógico. Algunos docentes han huido del aula y el blog ha perdido su sentido; otros están a vender exclusivamente sus productos educativos o lo bien que lo están haciendo y, finalmente, un tercer grupo cada vez espacia más sus redactados. No sé si han muerto de éxito o de otra cosa porque, sinceramente, creo que a los docentes y a las personas interesadas por la educación, les sigue apeteciendo leer blogs. A mí me apetece y, ya me sabe mal a estas alturas de año, no poder recomendar una triste lista. Bueno, probaré a ver si tengo más suerte con el tema de Twitter.

¿Cuentas a recomendar en Twitter? Qué complicado me lo ponéis. Muchos han cerrado sus blogs para centrarse exclusivamente en esta red social pero, entre la vorágine de tuits acerca de temas políticos expresados de forma irracional por parte de muchos docentes, hasta llegar a los típicos tuits donde lo único que se hace es decir qué guapo soy y cómo me lo curro, queda un pequeño reducto de tuiteros recomendables. Además, algunos de ellos por determinados motivos, están siendo cada vez más políticamente correctos. Y tener que recomendar cuentas de Twitter políticamente correctas es algo que no me va. La educación no ha de ser políticamente correcta ni los tuits han de agradar a todo el mundo. Lo mismo que cuando uno va a una ponencia o da una charla: coño, si todo el mundo aplaude es que algo estás diciendo mal. O, quizás, es que no estás diciendo lo que piensas. O, simplemente, el personal está abducido por el personaje y tampoco no ve más allá del mismo. Pues nada. Va a ser que tampoco no os voy a recomendar cuentas de Twitter. Y eso que si las recomendara recibiría un montón de tuits retuiteando la lista. Es que somos mucho de egos y de artículos que, simplemente, se escriben para que otros los difundan y así crear una masa crítica cada vez más grande. Bueno, más bien un globo expandible para que nos podamos hacer notar porque, ¿no os dais cuenta de la cantidad de docentes que publican listas para que los que aparecen en las mismas difundan que lo han publicado? Siempre va bien tener un tema atemporal para pegar el pelotazo. Y lo de las listas mola.

Me he quedado sin blogs y sin cuentas de Twitter. A propósito, me gustaría incidir en la aparición de numerosos grupos de Telegram donde los innovadores, entre amiguetes poco críticos, van hilvanando determinados proyectos en los que participan ellos y solo ellos. Es lo que tiene la endogamia educativa. Más aún cuando los argumentos de algunos se desmontan al poco que uno rasque determinadas cosas. No saber de pedagogía o de historia de la educación -ni querer revisar las hemerotecas- da como resultado el boom de determinadas cosas, gurús de determinadas metodologías y acólitos que, por desgracia, van a aparecer y desaparecer al poco. Eso sí, siempre alguno se beneficia de ello aunque, debo reconocer, que muchos lo hacen porque creen en ello. No es malo creer. El problema es la creencia irracional. Creencia que, en el ámbito educativo, no es escasa.

Finalmente toca hablar de libros sobre educación. Libros escritos por encima de nuestras posibilidades. Títulos y títulos de libros, publicidad de determinadas editoriales y, en definitiva, poca chicha en la mayoría de ellos. Eso sí, cuando uno encuentra una joya se la guarda para sí. Bueno, a veces lo publicita en Twitter a coste cero y habla con sus autores felicitándoles por lo que han conseguido. Qué demonios, escribir un libro sobre educación aunque sea un truño ya tiene su mérito. Son horas de trabajo que, incluso que el resultado no sea del todo correcto, debe llenar de orgullo y satisfacción a quien lo ha escrito. ¿Me permitís recomendar un libro? Pues sí, creo que todos lo estáis intuyendo… voy a recomendaros cualquier libro de novela negro de esos autores escandinavos o, simplemente, como a mí me gusta mucho la fantasía, alguna de esas sagas que siempre se han quedado en la lista de pendientes de leer. Y cómics, muchos cómics. Lo de leer sobre educación, hablar sobre educación, respirar sobre educación, es algo que se merece una desintoxicación. Algo que permite alejarse, en ocasiones, de lo anterior. Sí, incluso que yo no lo haga a menudo.

Lo sé, seguramente no es el tipo de post que os esperabais una vez leído el título pero, sinceramente, ¿os creéis que es un momento de recomendar ciertas cosas o de, con lo talluditos que sois los que os pasáis por aquí, recordaros que lo sois y que seguramente sabréis elegir muchísimo mejor que lo que yo os pueda recomendar?

Sentiros libres de recomendar en los comentarios qué blogs, cuentas de Twitter o libros recomendáis. Eso os lo dejo para vosotros.

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