Automatización, control y olor a naftalina

La tecnología educativa, como nadie discute, se está usando mayoritariamente como un sistema de automatización del aprendizaje. Más control, más gestión de las calificaciones de los alumnos y, un objetivo básico… estandarizar la educación. La tecnología no es buena ni mala por ella misma pero resulta curioso que estas supuestas novedades que nos venden, sean usadas por parte de muchos para proceder a hacer aún más homogéneo un sistema educativo basado en la acción educativa sobre elementos heterogéneos.

Ahora que ya está disponible para todos Google Classroom vuelve a ser el momento de reflexionar sobre falsas novedades y la necesidad de seguir pervirtiendo el sistema para convertirlo en una amalgama de ceros y unos. Cuestiones tipo test, aprendizajes valorados entre rangos que huelen a naftalina y, finalmente, tratamiento de unos datos que lo único que hacen es numerizar algo demasiado difuso.

Debo reconocer que, como muchos, he caído en el estigma de usar herramientas que faciliten, como docente, mi trabajo. Fui de los primeros en usar Moodle, en abandonarlo por Edmodo hasta, el curso pasado, saltar a Schoology como plataformas de gestión de aula. Porque, que nadie se olvide, las herramientas anteriores son exclusivamente herramientas de control. Y, a mayor control, más falsa seguridad otorgan al docente.

Las herramientas anteriores no tienen nada de bueno o malo. El problema es que su uso habitual convierte el aprendizaje en automatización. Automatización que tiene poco de actual. Automatización educativa que ya lleva unos cien años en el mercado. Quién nos lo iba a decir. Quién nos iba a decir que en los años 20 ya existía una máquina para corregir automáticamente los exámenes tan estandarizados que se están poniendo últimamente de moda.

Fuente: http://hapgood.us

Fuente: http://hapgood.us

Da miedo. Resulta sorprendente que, de siempre, la tecnología ha tendido hacia el control de masas. Tecnología que, aparte de la facilitación que supone el uso de la misma, lleva asociada una falsa objetividad que poco tiene que ver con lo que algunos planteamos que debe ser una educación de calidad. Control, sumisión y, como no, clasificación.

httpv://www.youtube.com/watch?v=as1QeQxiYYo

Además es sintomático que quien se halla detrás de este tipo de “innovaciones” (que, por lo que se ve no lo son tanto) sean habitualmente gobiernos que pretenden convertir esa tecnología en un mecanismo de control de masas. Algo sobre lo que conviene reflexionar.

Cuando uno ya ha dado el paso de automatizar el aprendizaje conviene volver a redecorar sus prácticas metodológicas para incluir aquellas que, más alejadas de todo lo que suponga robotizar una falsa personalización del mismo, permitan que se puedan incorporar otras formas de hacer las cosas. Tender al caos educativo es positivo siempre y cuando el beneficio para los alumnos sea establecido como el primer parámetro a considerar.

[box] Este curso que viene, más allá de la eliminación de pruebas escritas (algo que ya hago desde hace tiempo en la mayoría de grupos), voy a desterrar el modelo de control. Nada de LMS y tan sólo un trabajo transparente en el que los alumnos mediante una herramienta de comunicación abierta (un blog) van a ir plasmando su aprendizaje. Ya veremos qué dicen los padres 🙂

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