Aulas en streaming

Me gusta la transparencia educativa. Veo muchos más puntos positivos que negativos a lo anterior. Abrir aulas al exterior, aparte de permitir una renovación del aire enrarecido que se respira en las aulas, permitiría una mejora educativa considerable. Qué mejor que enseñar lo que se está haciendo con los chavales. Qué mejor que mostrar a los padres y al resto de la sociedad la realidad de unas aulas que muchos conocen sólo por lo que le dicen sus medios de comunicación sesgados ideológicamente. Qué mejor que dotar de la transparencia tan necesaria a algo que se está pagando con el dinero de todos.

Ayer tuve Claustro. Sí, esas reuniones en las que los docentes, a puerta cerrada, hablamos sobre nuestras cosas. Sobre cuestiones de centro, muchas de las cuales afectan a los alumnos y a sus familias. Reductos de intercambio de pareceres sobre posturas educativas y falsa terapia de grupo para muchos. Pero éste no es el leitmotiv del artículo…

En pleno Claustro hubo varias referencias a lo que salía del centro hacia el exterior. Se contaron anécdotas acerca de que en la Comunidad Valenciana (que no es la Comunidad donde trabajo este curso) se han dado casos de padres que graban con el móvil las reuniones con los tutores de sus hijos. De la posibilidad de que algunos alumnos de Formación Profesional, padres de alumnos de la ESO, pudieran hablar en el pueblo donde se halla ubicado el instituto acerca de lo que está sucediendo en el mismo. De los pies de plomo con los que debíamos ir para que, en nuestras actuaciones, tuviéramos en cuenta lo anterior.

Fuente: http://www.lavozdegalicia.es

Fuente: http://www.lavozdegalicia.es

No me gusta. No me gusta que se intente cerrar a cal y canto los centros educativos. Creo en la necesidad de que todo el mundo sepa lo que está sucediendo en todo momento. Me encantaría que hubiera aulas con streaming para que, en todo momento, se pudiera desde la web consultar lo que están haciendo en las clases. Me encantaría que las reuniones también fueran emitidas en abierto. Me encantaría que la trasparencia educativa, más allá de los lugares íntimos, permitiera conocer en todo momento de forma fácil las metodologías de aula y las situaciones que se están dando en las mismas. Abrir un canal de información al exterior es mejorar. Plantear que lo que se hace está sometido al escrutinio de cientos (o miles) de ojos que lo están observando hace que los docentes mejoren. Hace que todo eso que pasa en ese supuesto santuario educativo no se convierta en nido de especulaciones. Hace que la realidad impere por delante de las interpretaciones ideológicas.

Me encantaría trabajar en un lugar donde fuera cuestionado cada día. Me encantaría que me cuestionaran las prácticas educativas que aplico con mis alumnos. Me encantaría que los padres colaboraran en lo anterior. Me encantaría que, más allá de lo subjetivo, se pudiera analizar por parte de la sociedad el sistema educativo desde sus interioridades.

Quizás es que soy raro, pero creo que la mejora educativa no está sólo en manos de los docentes. Y, si no abrimos los centros educativos a la sociedad, seguiremos en un sistema gestionado por administradores que sólo son capaces de ver números y docentes reticentes a mostrar lo que están haciendo. Docentes que, por cierto, están haciendo mucho de bueno que, lamentablemente, se queda entre cuatro paredes demasiado opacas.

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