Asesorías bajo sospecha en la Comunidad Valenciana

cefire_azulCada vez es más difícil ponerse a hablar en clave positiva de noticias relacionadas con la educación procedentes de la administración educativa. No existe nada peor que una administración educativa, gestionada de forma muy chapucera y con grandes intereses detrás. Unos intereses que, en demasiadas ocasiones (por no decir siempre), están alejadas de las necesidades reales del sistema educativo. Un sistema educativo que necesita, de una vez por todas, empezar a ser gestionado desde arriba con transparencia y sentido común. Un sistema educativo dejado al albur de los profesionales que, día tras día, se las ven y se las desean en sus aulas. Unos profesionales cada vez más apáticos y quemados. Unos profesionales que, lamentablemente, también se están pasando en masa al lado oscuro para mantener sus míseros privilegios (entiéndase como privilegios destinos cercanos a sus casas, alejamiento puntual del aula en servicios educativos o, incluso, la posibilidad de reducir su futuro horario lectivo formando parte de un infumable cargo).

No estamos en un sector gestionado por los mejores. Estamos en un sector donde las corruptelas y sombras de sospecha se hallan a la orden del día. En algunas Comunidades más que en otras pero, si hubo alguna que una vez fue transparente, cada vez está siendo más contaminada por las de su alrededor.

Vamos al caso que nos ocupa. El de las asesorías de los centros del profesorado en la Comunidad Valenciana (CEFIRE). Unos centros del profesorado cuyo acceso se ha procurado este año que fuera lo más transparente posible aunque, al ver los resultados, cualquiera con un mínimo de inteligencia lo duda. Hagamos un poco de historia…

Hasta este curso las asesorías en la Comunidad Valenciana estaban ocupadas por funcionarios docentes, cuyo mérito consistía en conocer a alguien que les hiciera la propuesta para entrar en las mismas. Personas que conocían a personas que pensaban que las mismas podían encajar como asesores de formación del profesorado de la Comunidad. Un boca a boca que permitía que, mediante un sistema de acceso opaco, algunos entraran a trabajar en un servicio educativo alejado de las aulas. Un servicio, por cierto, bastante más duro a nivel profesional (en cuanto a dedicación horaria) que muchos desconocen. Un servicio que debía ser interesante porque pocos volvían a las aulas. Hasta estos últimos años eran pocos los desertores de motu propio de las asesorías para volverse a las aulas. Algunos iban a realizar otras tareas, pero lo de volver a las aulas era algo excepcional (los datos son públicos y se pueden consultar los asesores de los últimos diez años fácilmente por internet).

Este curso pasado la administración educativa valenciana decidió hacer transparente el proceso de selección para ocuparlas. Publicó una resolución (de 23 de abril de 2013) donde convocaba un concurso de méritos para la selección y nombramiento de asesores de formación, innovación y recursos educativos de la Comunidad Valenciana (enlace). Se hacía, a priori, transparente un proceso de selección público para seleccionar a los más capaces para ocupar esos cargos. Un proceso que, curiosamente, se iba a ir volviendo cada vez más opaco. Pero, no adelantemos acontecimientos.

Se realizan las pruebas pertinentes divididas en dos grandes fases. Una primera que incluye la valoración de la experiencia profesional, en proyectos de innovación educativa, en actividades de formación, méritos académicos y publicaciones. Además de lo anterior, en la primera fase también se realiza una valoración de un proyecto de innovación que, posteriormente y en la segunda fase, se va a defender delante de un tribunal en un acto público. Un proceso bastante serio donde se contaba con presencia sindical (a nivel de papel, ya que la mayoría de organizaciones sindicales con representación no acudieron a revisar el proceso).

Salen los resultados provisionales y, curiosamente, antes de salir los definitivos (una vez realizadas las reclamaciones) aparecen las adjudicaciones de los puestos de asesores en el listado de las Comisiones de Servicio. Unas adjudicaciones donde hay algunos casos realmente curiosos. Docentes que ni tan sólo se presentaron al concurso y que aparecen cubriendo plazas de las asesorías (caso sangrante es el de María Dolores Calvo Benedí, ex directora de Formación Profesional con el Ministro Wert y que también ha sido directora técnica de Estudios y Profesorado de la VIU -una Universidad, por cierto, inmersa en un proceso de venta bastante cuestionado-) e, incluso, algunas personas de las que no es posible encontrar su condición de funcionarios y cuya única experiencia laboral parece relacionada con diferentes centros educativos de gestión privada. Algo que, junto con el suspenso en la entrevista personal que se ha realizado de algunos que ya estaban trabajando dentro de las asesorías de forma poco transparente por haber llevado una buena trayectoria en el proceso con las puntuaciones objetivas y medibles, huele demasiado mal dentro de un proceso que queda muy tocado.

¿Alguien se va a dedicar a investigar más a fondo lo anterior? ¿Dónde están los sindicatos que habrían de velar por la transparencia de las adjudicaciones? Que se tenga que hacer investigación sin recursos, en vacaciones y desde un blog es algo muy triste. Aunque, es mucho más triste el desprestigio, que va sumándose, al que ya tenían los centros de formación del profesorado de la Comunidad Valenciana. Un desprestigio que merma los ánimos, ya suficientemente justos, de la mayoría de asesores de los mismos.

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