Aprendizaje Basado en Likes (ABL)

La verdad es que podría haber titulado el post como ABT (Aprendizaje Basado en Tuits), ABR (Aprendizaje Basado en Retuits) o, ABF (Aprendizaje Basado en Favoritos) pero, por una vez, he intentando ampliar el rango para alejarme un poco de mi red social favorita e interesarme por aquellos que usan Facebook o Instagram. Por cierto, de esta segunda red social no tengo cuenta. O, al menos, eso creo.

Fuente: Fotolia CC

En un contexto en el que lo importante, por lo visto, es dotar de visibilidad a lo que se está haciendo, a los miles de seguidores o amigos virtuales que uno pueda tener o, simplemente, a la cantidad de interacciones que recibe cualquier publicación en las redes, conviene empezar a hablar de otro tipo de aprendizaje. Bueno, más bien, al igual que lo anterior, de un aprendizaje totalmente virtual sin afección en la vida real. No por más likes que una publicación reciba en las redes, demuestra una mayor potencialidad para su uso en el aprendizaje. Si nos tuviéramos que basar en esos likes, seguro que tendríamos otro presidente, las empresas pagarían lo justo a sus trabajadores o, simplemente, ya no existiría gente tirada en la calle porque todos seríamos más que solidarios. Lamentablemente, va a ser que no. Un like es lo fácil. Lo difícil es gestionar el mismo más allá de la pantalla del dispositivo móvil o del ordenador.

Estoy cansado de ver a algunos docentes pidiendo votos para ganar en un determinado premio, presentar experiencias espectacularmente edulcoradas o, tomarse en serio algunas cuestiones que, simplemente, son producto de un humor inteligente. Y, al final, uno se piensa que los alumnos de alguien aprenden por la cantidad de interacciones que se reciben en la red cuando, al final, no es así. Tras el aprendizaje de los chavales hay mucho más que likes, retuits o favs. Hay muchísimo trabajo, situaciones contextuales complejas y, sinceramente, muchos errores mezclados con algún acierto. Más allá de lo anterior, pura publicidad que, en ocasiones, ni tan solo se lee.

Estos días he tenido la curiosidad de ver el comportamiento de ciertos tuits (es lo que tiene disponer de tiempo y no poder hacer otra cosa). He observado la cantidad de retuits y favs que reciben en un tiempo que hace imposible leer el artículo que se enlaza. Ya si eso hablamos de la magia de las redes y de la posibilidad de saber qué se dice por intuir la trayectoria (o el caerte más o menos bien) de quién lo tuitea. Es lo que tiene la incapacidad de algunos de entrar a fondo en determinadas cuestiones porque, hablando en plata, estamos en una sociedad donde el consumo inmediato lleva al olvido inmediato. Y uno cree que la traslación de tomarse una cucharada de arroz para saber si la paella está buena, puede darse en muy pocos caracteres. Y todo es mucho más complejo, exigiendo una mayor capacidad de asimilación y lectura.

La gente no lee. La gente no entiende salvo lo que quiere entender. Claro que estoy generalizando pero, ¿alguien se cree que se pueden publicar diariamente el enlace a veinte artículos de un blog, seis investigaciones educativas y, además dar clase? Bueno, yo ahora puedo hacerlo porque estoy en barbecho obligado por circunstancias pero, sinceramente, la capacidad de las personas es limitada. No cuela. Es que es imposible que sea factible.

En una sociedad de consumo, en la que el ABL se ha convertido en el súmum para algunos conviene echar un poco el freno. Plantear en qué consiste lo anterior. Ser muy críticos con lo que se dice, comparte o, simplemente, se intuye. No dejarnos guiar por amistades o enemistades previas para dotar de valor o quitárselo a algo. Bueno, más allá de lo anterior, pido solo ser capaces de leer y entender. Lo último, si acaso, lo dejamos para el tema de lectura comprensiva y capacidad de extraer las ideas que pueden subyacer tras la misma.

Me preocupa el concepto de la inmediatez en educación. Más aún cuando, al final, lo único que permite es la ingesta excesiva de información, olvido inmediato y, al final, muy poco aprovechamiento del asunto. Por eso es por lo que, a pesar de ser un adicto a las redes sociales (especialmente a Twitter), sigo teniendo blog. Me permite reflexionar acerca de ciertas cosas y poder revisitarlas al cabo de un tiempo. Los tuits, como ya sabéis, se los lleva el viento. Al igual que ciertas noticias tan importantes en su momento que, a la semana, ya nadie se acuerda de ellas.

El aprendizaje exige mucho más esfuerzo que un simple like aunque algunos defiendan eso de aprender por ciencia infusa, por emociones o, simplemente, sin ningún tipo de esfuerzo. Eso ya os digo que es imposible. Ojalá no lo fuera.

Muchas gracias Xavier por la inspiración. Y, como ya hemos hablado en más de una ocasión, no es lo mismo ludificar que realizar una correcto ABJ. Eso sí, lo primero es mucho más sencillo 😉

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