Algunas cuestiones legales sobre el uso de iPads en el aula

Proyecto_ipadNo me gustaría que las siguientes líneas den la sensación de una cruzada contra un dispositivo tecnológico concreto. Aún menos que se extrajera de las mismas la sensación de que debemos mantener la tecnología de las aulas (que, por cierto, tan alegremente se ha puesto). Se trata de exponer unas breves pinceladas de algunas cuestiones legales que hacen que el uso de esos iPad, tan maravillosos para algunos por sus potencialidades educativas, sea limitado a determinados cursos educativos para poder extraer todo su supuesto potencial.

Cuando hablamos de introducir un elemento electrónico en las aulas hay un tema que parece que en demasiadas ocasiones nos trae al pairo: las cuestiones legales (o el contrato contractual que se firma entre el usuario y la empresa). Unas cuestiones que en el caso del iPad afectan de forma muy importante a su implantación en las aulas ya que, uno de los puntos de dicho contrato dice textualmente lo siguiente:

Este Servicio está a disposición de personas de 13 o más años de edad. Si Ud. tiene 13 o más años de edad, pero no ha cumplido aún los 18, deberá leer el presente Contrato con su padre, madre o tutor para garantizar que Ud. y su padre, madre o tutor han comprendido su contenido.

Por tanto, queda claro que la posibilidad de gestionar las aplicaciones que se pueden instalar en el iPad jamás recaerá en manos del alumnado menor de 13 años (curiosamente hay centros de primaria que están usando tabletas y que permiten a los chavales que, de forma ilegal según se especifica en el contrato, con la cuenta de sus padres, puedan descargarse esas aplicaciones). Para aquellos que conocemos un poco el elemento tecnológico, tener capada (o prohibida) la instalación de apps según demanda hace que el dispositivo pierda gran parte de su valor educativo.

Una cuestión (la anterior) que muchos centros trampean mediante la instalación de las app necesarias por parte del maestro al que los padres informan sobre su cuenta de la App Store. Algo, por cierto, también ilegal según el siguiente párrafo:

Como usuario registrado del Servicio, Ud. podrá crear una cuenta (la “Cuenta”). No revele los datos de su Cuenta a ningún tercero. Ud. será enteramente responsable de mantener la confidencialidad y seguridad de su Cuenta y de todas las actividades que se produzcan en o a través de su Cuenta, y se obliga a notificar inmediatamente a iTunes cualquier vulneración de la seguridad de su Cuenta. iTunes no responderá de ninguna pérdida derivada del uso no autorizado de su Cuenta.

Jamás se puede revelar los datos de la cuenta a ningún tercero (esto incluye a los maestros de sus hijos). Es por ello que, la única forma de proceder a la instalación de apps sin incumplir el contrato legal sería que, cada vez que se tuviera que instalar/usar una, comunicar a los padres la necesidad de la misma y que ellos procedieran a instalarla. Jamás debe quedar en manos del docente, y mucho menos cuando la compra de tabletas la han realizado las familias, la potestad de instalar aplicaciones.

Es muy bonito ver como hay muchos colegios que apuestan por pedir a los padres que compren tabletas y, también resulta curioso que, en ningún apartado sobre el proyecto de su uso (en caso que lo tengan) se habla de las cuestiones legales que van a afectar al uso de dichos dispositivos móviles. Peor aún es la facilidad de muchos en obviar la legislación y ponerse a incumplir el contrato existente entre comprador/usuario y empresa. Algo que, más allá del desconocimiento que siempre muchos pueden alegar, constituye un delito. Un delito que cada vez está siendo más tipificado en las continuas actualizaciones del código penal.

Siempre es bueno recordar que el desconocimiento de la ley no exime de su cumplimiento.

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