Alguien debería analizar qué se fuman algunos cuando hablan de educación

No es que yo no me equivoque cuando hablo de educación. pero os debo confesar dos cosas: intento ser objetivo al hacerlo y, en muchas ocasiones fundamento, con investigaciones y evidencias, lo que os cuento aquí. Con los límites que, como bien sabéis, tiene siempre un medio como puede ser un blog. Un medio que, en ocasiones, resume en demasía y no permite realizar ciertos matices que, seguramente, podrían hacerse en una conversación o un debate, con un espacio de tiempo adecuado, en el que pudieran exponerse o contraargumentarse ciertas cosas.

¿A qué viene lo anterior? Pues que hay cosas que me sorprenden. Me sorprende leer ciertas declaraciones en los medios, ciertos mensajes en las redes sociales o, simplemente, qué afirman sin ningún pudor determinados personajes. Es que llevo días, por no decir semanas o meses, desde que hemos conocido PISA o se ha abierto el debate de los móviles, en los que, o bien hay algunos que se fuman algo o, simplemente, son estrategias para venderse. Es que no hay otra explicación. No la hay. Y eso que intento entender los porqués de algunas afirmaciones.

Entiendo que, por ejemplo, la Fundación Bofill, con Vallory a su cabeza y todos sus satélites, digan que la culpa de los malos resultados en Cataluña es que no se ha aplicado la enseñanza competencial y no se trabaja por proyectos. Lógico si se tiene en cuenta que hay muchos millones de euros de dinero público (enlace) que quizás se llevan por decirlo. Y que, no lo olvidemos, la introducción de Escola Nova 21 en las aulas, por parte de estos personajes, fue en un contexto determinado para “forjar una educación para un país independiente”. No les interesaba mejorar la educación. Era un desembarco político e ideológico en un contexto determinado. Algo que hizo que muchos compraran el discurso. Lo que pasa es que ahora, por desgracia, prima la realidad educativa frente a los trampantojos ideológicos. Ojo, no estoy hablando de la ideología ni de las aspiraciones, siempre legítimas, de articular un modelo de país por parte de algunos. Estoy hablando de justificar un desastre educativo y determinados experimentos pedagógicos por venir de quiénes vinieron.

La verdad es que no me cabe en la cabeza que docentes que dan clase en las aulas catalanas digan que no se trabaja por proyectos cuando, la realidad es que se han cargado horas de determinadas materias en todos los cursos para meter “proyectos”, que tienen un crédito de síntesis en cada curso y que, en Bachillerato están machacando al alumnado con un “treball de recerca” que lo único que hace es, a falta de la capacidad del alumnado de lidiar con él, que pierdan el tiempo haciéndolo. Y hay gente que se empeña en negarlo y en decir que lo que está sucediendo no está sucediendo. Algo muy fuerte se han de fumar. Repito, no me estoy refiriendo a los que sacan dinero con lo anterior.

Ayer, sin ir más lejos, en un medio de comunicación, de esos en los que, curiosamente, la mayoría de los que escriben lo hacen siguiendo la misma línea pedagógica, se publicó un artículo titulado “Hem millorat. Els resultats PISA desorienten” (enlace), en el que dice que hay una mejora educativa real en Cataluña que, por desgracia, las pruebas PISA son incapaces de detectar. Y se queda tan a gusto al final del artículo diciendo que “estamos mejor que antes y hemos avanzado”. Yo es que, la verdad, no entiendo cómo los que venden ciertas cosas no se ponen en contacto con los que dispensan el producto para que algunos digan cosas que nada tienen que ver con la realidad. Se ganarían una pasta. Yo es que veo una sustitución de ciertos productos por lo que se está vendiendo para que algunos hablen de educación diciendo ciertas cosas.

Es que hay personajes que dicen que “si la escuela no educa en el uso del móvil, lo harán Google o Elon Musk” (enlace). Claro que sí. A ver si ahora va a ser que los algoritmos del móvil no están predeterminados. Por cierto, ninguno de los alumnos de ESO usa X. Pero bueno, como discurso queda muy bien. En este caso, por cierto, Héctor Gardó trabaja en la Fundación Bofill. A lo mejor, debido a lo anterior, son intereses creados lo que hacen que diga lo que dice, en lugar del producto fumable que comento en el artículo. A diferencia de otros que son incapaces de ver los problemas que generan los móviles en los centros educativos. O son incapaces o, como estoy diciendo repetidamente en este artículo y en otros en los que escribo, se fuman algo muy raro antes de escribir, ser entrevistados o, simplemente, abocar su imitación de Sid Vicious en las redes sociales.

Si queréis también abro el melón de los que dicen que estamos muy bien porque tenemos menos tasa de abandono escolar y el alumnado aprende otras cosas. En los que dicen que todo el conocimiento está en Google. En los que acusan de todos los problemas educativos a la formación del profesorado o a las familias. En los que, desde los púlpitos a los que se les ha encumbrado, cuando nunca han sido nada en su profesión ni, en caso de estar trabajando en la actualidad, lo son, se pasan un día sí y al otro también, insultando, colocados totalmente, a los que no piensan como ellos. Es que tiene cuajo el asunto.

Uno tiene que fumarse mucho producto para creer en las inteligencias múltiples, el DUA o decir que la culpa del sistema educativo es de no innovar o no ser competencial. Uno tiene que haberse metido muchas cosas para afirmar que nuestro sistema educativo progresa adecuadamente. Es que no tiene otra explicación. Yo intento encontrar una explicación a aquellos que ningunean la realidad y viven en su mundo paralelo. Intento también encontrársela a aquellos que creen en lo que les dicen los que ignoran esa realidad y, a falta de argumentos, solo se dedican a decir que los que no piensan como ellos se equivocan.

Hace un tiempo vi una película en la que una sociedad postapocalíptica se controlaba mediante la inyección de un producto. Un producto que hacía que todos los ciudadanos vieran y creyeran cosas que no existían en la realidad. Y me da la sensación de que, en el ámbito educativo, se está repartiendo algo parecido entre algunos porque… ¡os prometo que intento encontrar justificación racional para algunas afirmaciones! Y os juro, por lo más sagrado para mí, que no la encuentro. Solo puedo intuir que hay algo, que algunos se están metiendo antes de decir ciertas cosas sobre educación. Es la única explicación que le encuentro.

Finalmente deciros que todos tenemos nuestra propia visión educativa. Lo que pasa es que, la inmensa mayoría, no llegamos a esos extremos de decir que, en el ámbito educativo, sucede algo diferente de lo que vemos cada día. O de lo que nos dicen todas las evidencias e investigaciones que, en los últimos tiempos, se están difundiendo.

Mis libros/Donar

Os recuerdo que tenéis la posibilidad descargaros mis libros en formato digital, a partir de cero euros, desde el botón de arriba. Y que, tanto donando en los tres libros que llevo escritos una cantidad, como haciéndoos con el ebook recopilatorio de los artículos publicados de 2023 (en este caso no es posible la descarga gratuita), ayudáis a mantener este blog y otros proyectos que, seguramente, perpetraré este año.

También os informo que tenéis un canal de WhatsApp (aquí), en el cual no compartís ningún dato personal (no, no se comparte vuestro número teléfono, ni tampoco vais a ver el mío), en el que podéis recibir todos los artículos que estoy publicando.

Publicaciones Similares

5 comentarios

  1. Jordi Martí, buenísimo, pero el enlace que has incluido “https://diarieducacio.cat/hem-millorat-els-resultats…/” es brutal.
    No tiene desperdicio. Según el autor, Joan Girona, que casualmente trabaja para la Fundació Bofill porque publica en ella, (las pruebas PISA) “només tenen en compte competències útils al sistema neoliberal que ens domina”. Vamos, como si saber leer, escribir o algo de matemáticas fuera neoliberal.
    También se pregunta: “Ens podem fiar d’unes proves externes i iguals per a tothom? No permeten treure’n conclusions vàlides al cent per cent, sempre quedarà un marge d’incertesa”. Por supuesto, es mejor no fiarnos, así perdemos cualquier referencia y se nos quita la incertidumbre. Además, siempre nos quedará el “ser competents emocionalment”, como él dice.
    Y sigue el hombre: “PISA ens presenta una competitivitat: estableix diferències entre països. Unes diferències que realment són minses. I si ens hi fixem serien inapreciables si no arriben a 50 punts”. No sé cuántos cursos son 50 puntos, pero me temo que más de uno.
    Creo que el Sr. Girona es el mejor ejemplo de la tesis de tu artículo. Yo, al menos, he alucinado leyéndolo.

  2. Al hilo de lo que dice Miguel me alucina que:
    1. Haya gente capaz de opinar de cosas tan dispares como educación, fútbol, nutrición o vida política: personajes del renacimiento, como Gonzalo Miró, por poner un ejemplo. Saben de todo, reflexionan sobre todo y de todo tienen experiencia directa.
    2. Haya tantas personas que escuchan a este tipo de opinadores y compren sus conclusiones, tantas veces no fundamentadas.

    Y todo, sin rascar un poquito dónde trabaja cada opinador: en muchos casos, siguiendo el rastro del sueldo puedes anticipar las opinión que tendrá cada opinador.

  3. Totalmente de acuerdo.
    Últimamente estoy oyendo mucho el argumento de que los resultados de PISA no valen y para argumentar dicen que la tasa de suicidios de Finlandia o Singapur es mucho más alta.

    En este país la gente parece que tiene que hablar. No sé si pasará en otros sitios. El problema gordo que tenemos es que a algunos de estos individuos que parece que han estudiado para ser tertulianos de programas de media mañana les hacemos caso.

    Pase usted un buen día Don Jordi.

    1. Cuando algunos no tienen excusas para justificar sus postulados, directamente acuden a algo totalmente alejado de la discusión. Es que, vamos a ser sinceros, decir que sacar buenos resultados en PISA está relacionado con las tasas de suicidios es, simple y llanamente, una auténtica gilipollez.

      Un saludo y gracias por pasarse por aquí.

Deja un comentario