Quiero ser un influencer de la educación. Quiero, desde ya, conseguir ser la cara visible de la innovación educativa, del merchandising edutech o, simplemente, aquel al que llaman para conceder una entrevista a los medios, porque mi cuenta de Twitter sea entre jugosa y muy jugosa. Me da igual mi tarea profesional y, al final, lo importante es vender y venderme. Es por ello por lo que escribo este post. Un post destinado a que me sigáis en Twitter. Una cuenta de Twitter que os espera y con la que pretendo convertirme en el docente más mediático del siglo XXI. Bueno, el desertor de la tiza más mediático del 2021. Queda casi dos meses para el reto. Necesito, según los datos en el momento en que estoy escribiendo este artículo, 999.004 seguidores para conseguir cambiar la educación. Bueno, si no es para cambiar la educación, para subir mi ego y aumentar el negocio.

Todo el mundo se plantea retos. El mío no es trabajar por la mejora educativa. Es trabajar por mí, compartiendo cada vez menos reflexiones educativas y ya no digamos materiales, para conseguir ser la referencia en todas las Universidades de Magisterio o másters relacionados con la educación. Quiero vender más y hacer menos. Es lo que tienen las redes sociales. Con un millón de seguidores, al nivel de algunas estrellas mediáticas que, encubren sus limitaciones con ese número que aparece al lado de su perfil del pajarito, puedo llegar a ser un influencer del copón. Así que, insisto… ¡SEGUIDME EN TWITTER! Algo tan simple como darle a seguirme. Incluso, una vez seguido, me podéis silenciar y el número sigue apareciendo al lado de mi maravilloso perfil. No es una petición, es una orden. Las personas relacionadas directamente o indirectamente con la educación necesitáis un líder. Y el líder debe ser alguien como yo. Bueno, debo ser yo.

Si tenéis amiguetes, con o sin derecho a roce, que tienen cuentas de Twitter, recomendadles mi cuenta. Hablad de lo bueno que es el que está tras la misma. De su capacidad sin parangón. De la necesidad de tener un interlocutor válido frente a la administración educativa, las empresas que viven del diseño de productos educativos o, simplemente, frente al Papa, el responsable de la iglesia ortodoxa o los múltiples imanes que existen alrededor del globo. Soy la persona idónea. Y con una cuenta de un millón de seguidores puedo cambiar el mundo. Además, prometo publicar cada cierto tiempo algún libelo, al que voy a llamar libro, para demostraros que ha valido la pena hacer clic en mi perfil. Así pues, ya estáis tardando… que Twitter está esperando para verificarme la cuenta a que llegue a ese número. Además crearé mi propio Ministerio de la Verdad educativa. Algo que vais a agradecer. Follow me. Now, not tomorrow.

Por cierto, para facilitaros el seguimiento y conseguir llegar al reto, os facilito mi cuenta de Twitter: @xarxatic_reborn. Os espero ahí para formar parte del futuro educativo.

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Acerca del Autor

Jordi Martí

Simplemente soy alguien al que le gusta escribir. Y que disfruta haciéndolo.

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