30 consejos para docentes

Soy muy poco de dar consejos y sé que, lo mejor que puede hacerse con ellos es pasárselos por el forro, pero, esta mañana me ha entrado el gusanillo de escribir algunos, basados en la experiencia, que creo que pueden ir bien al personal. Sí, sé que aún quedan un par de semanas (oh, wait!) y toca, para algunos entre los que no me incluyo este año, disfrutarlas a tope. Así que, aunque me tiréis el teclado a la cabeza y hagáis boicot a la distribución de horchata, voy a ello.

Fuente: ShutterStock

1) Sé un buen profesional. La profesionalidad no la dictan los títulos que tengas, el proceso de acceso a la docencia o la vocación. La profesionalidad es querer hacer lo mejor posible, con los recursos y capacidades de que uno tenga. Y siempre, teniendo en cuenta que el grupo que vais a tener, con sus especificidades individuales y colectivas, va a marcar muchas cosas.

2) Trata a los alumnos como te hubiera gustado que te trataran a ti. Seguro que todos tenemos recuerdos de nuestra época como estudiantes y sabemos qué docentes nos trataban con respeto y cuáles no. Tratar con respeto no significa encariñarse. Tratar con respeto significa tratar a los alumnos, según su edad, de la forma más adecuada, con el máximo respeto y siempre, manteniendo esa distancia que necesitan. Los alumnos no necesitan colegas, necesitan personas que les enseñen y expliquen ciertas cosas. Y no solo la materia.

3) Fórmate para ser cada vez mejor docente. Lee, investiga, realiza cursos de formación de cosas útiles que puedas aplicar en el aula. Elige críticamente entre toda la oferta formativa y escoge la mejor. Sabes hacerlo. Eres un profesional del asunto y nadie debe venderte ninguna moto. El aula necesita un tipo de actualización formativa y, en muchos casos, tiene muy poco que ver con lo que nos bombardean mediáticamente.

4) Adapta materiales de terceros. Hay miles de materiales disponibles en la red de forma gratuita. No hace falta usar el libro de texto. Tampoco es necesario que, como en ocasiones sucede, se monten materiales a diestro y siniestro. Nunca se te ocurra plantear actividades de formación ni preparar clases sin conocer a los alumnos. No tiene ningún sentido.

5) Utiliza metodologías mixtas. Tan necesaria es la clase magistral bien realizada (no lo que se vende como tal), como el establecimiento de debates, realización de actividades, proyectos, etc. No deberías centrarte en ninguna metodología porque, al final, la metodología te la debe dictar el alumnado que tienes delante. Hay alumnos que funcionan mejor con un tipo de estrategias y otros que no. Todos sabemos que, incluso dentro del mismo centro, dos grupos de alumnos pueden responder de forma diferente ante la misma metodología.

6) Utiliza herramientas libres. No deberías ceder altruistamente los datos de tus alumnos a multinacionales con intereses en el ámbito educativo. Hay alternativas a los ecosistemas de Google o Microsoft. Hay muchas herramientas que, para lo que necesitas, hacen lo mismo que las que nos intentan endosar determinadas empresas.

7) Créate un lugar donde vayas escribiendo acerca de lo que vas haciendo en el aula. Da igual que sea un blog (abierto o cerrado) como una moleskine en papel. Es importante poder reflexionar de forma personal acerca de lo que estás haciendo en el aula.

8) Crea sinergias en el propio centro con tus compañeros. Por muchas redes sociales y soflamas de que “tu claustro es la red”, los que más te van a ayudar en tu tarea profesional son tus propios compañeros. Esos con los que compartes café y tienen visiones coincidentes o divergentes contigo.

9) Sé crítico con todo lo que te llega o lees. Hay un exceso de información acerca de modas educativas, estrategias que “funcionan bajo ciertas premisas” o, simplemente, medios interesados en dar difusión a determinadas personas o cuestiones. Has de ser totalmente crítico con ello. No siempre lo que más se difunde o te llega, es lo mejor.

10) Aprende de tus compañeros. Es de los que más se aprende porque, al final, trabajan en tu centro, tienen los mismos recursos técnicos que tú (el centro es único para todos) y pueden ayudarte. Incluso que seas, por ejemplo de Tecnología, puedes aprender de la de Inglés porque te comenta algo que puedes adaptar. Y además dice que lo ha puesto en marcha en un grupo que tú también tienes. Qué hay mejor que eso.

11) No uses material bajo copyright. Las películas y los libros de texto, además de materiales que existen en la red, tienen copyright. Hay personas que viven de vender esas cosas y, habiendo alternativas, no tiene ningún sentido no pagar por ellas. Además, usar materiales sin permiso, es estar cometiendo un delito. Y en el aula, por mucho que algunos creamos que no debería existir el copyright, debemos dar ejemplo.

12) Da ejemplo en actitudes y manera de ser. No podemos dejarnos llevar por determinadas actitudes, ni defender ciertas cosas contrarias a los Derechos Humanos. Nuestra función es defender los derechos de todos, explicar ciertas cosas que suceden de forma científica y posicionarnos contra determinadas cosas. No es un derecho; es una obligación que tenemos como docentes.

13) Lee el currículo de tu asignatura. El currículo no es el libro de texto. El currículo es mucho más flexible que lo que supone usar un material estanco, como son la mayoría de libros de texto.

14) El libro de texto no es la herramienta, es una herramienta más. No uses el libro de texto como biblia porque no lo es.

15) Afíliate a un sindicato. Seguramente pensarás, al igual que hago y he denunciado en numerosas ocasiones por aquí, que los sindicatos docentes deben ser reformulados en su totalidad. Aún así, como trabajador, creo que es necesario que todos estemos afiliados porque, al menos así podemos cambiar las cosas. Es más cómodo criticar por criticar pero, al final, siempre que se tiene un problema se acaba acudiendo a ellos. Por eso mejor estar afiliado. Incluso que sea solo para esos momentos en que lo necesitas.

16) Créate una cuenta en Twitter y úsala. Aunque creas que teniendo una cuenta en Facebook, la misma también sirve para aprender, tiene el problema de mezclar lo personal con lo profesional. En Twitter también tienes esa posibilidad de explayarte personalmente pero, al final, su gestión asíncrona (no es obligatorio seguir a nadie) y la gran cantidad de artículos y materiales que se comparten, hacen que aún sea la red educativa por excelencia. Otra cuestión es que cada vez debas filtrar para encontrar docentes interesantes, porque algunos han convertido la red en un simple escaparate de sus productos y/o servicios.

17) Ten contacto con los padres de tus alumnos, especialmente hasta los primeros cursos de la ESO. Los padres necesitan y quieren saber cómo van sus hijos. Facilitarles el contacto es clave. Y sí, en ocasiones, toca ceder un poco porque, aunque ya sabéis que yo tengo muy claro el tema de los derechos laborales de los docentes, también entiendo que debamos adaptarnos un poco, en este caso, a las posibilidades reales de los padres de quedar con nosotros. Y no hace falta quedar en persona, hay otros mecanismos de comunicación con ellos.

18) No te hagas amigo de tus alumnos en las redes sociales. Hay algunas redes, como por ejemplo Twitter, que hace imposible, salvo que le pongas un candado a la cuenta (algo nada recomendable si lo que quieres es aprender y/o compartir), que los alumnos no te sigan pero, por favor, en Facebook no deberías aceptar como amigos a menores de edad. Menos aún si son tus alumnos.

19) Haz lo que te rote en tu vida privada fuera del trabajo. Emborráchate, ve con cientos de hombres y/o mujeres, haz escalada, fuma, monta a caballo, etc. Tu vida privada es tuya y lo que hagas fuera de tu trabajo no es asunto de nadie. Así que, no te retengas. Nadie puede meterse contigo por lo que hagas fuera de tu trabajo, siempre que el mismo lo hagas correctamente. Tener vida fuera del trabajo es imprescindible.

20) No te embarques en proyectos que obliguen a dejar tu aula frecuentemente en manos del compañero que está de guardia. Tu principal trabajo es dar clase; si quieres dedicarte a otra cosa, hazlo siempre que no interfiera en eso. No es malo querer ganarse la vida haciendo otra cosa pero, por favor, ten claro qué es tu obligación principal.

21) No seas humilde. La humildad está sobrevalorada. Si haces las cosas bien, dilo. Ya está bien de avergonzarse uno por hacer las cosas bien.

22) Reconoce tus fracasos. No es malo decir a tus alumnos que te has equivocado. No somos infalibles. Tampoco es malo compartir esos fracasos en las redes sociales. De los errores se aprende y todo no es de color de rosa en el aula, por mucho que algunos se empeñen en difundir solo lo maravilloso del asunto. Hay días en los que harías exterminios selectivos, otros que degollarías a unos cuantos y algunos en los que las cosas salen medianamente bien. Es lo que tiene trabajar con seres humanos. No todo es predecible ni controlable.

23) Muy relacionado con lo anterior está el de reconocer tus limitaciones. Todos tenemos un límite en nuestras capacidades. No es malo reconocer que hay cosas que no sabemos y/o podemos hacer. A veces algunos creen que pueden llegar a todo y no es así. A mí me ha pasado al intentar montar determinados proyectos de Tecnología en el taller con los alumnos: no me da siempre ni el tiempo ni mis capacidades.

24) Denuncia lo que creas que es injusto y/o perjudica a tus alumnos. Si crees que tus alumnos están en aulas excesivamente masificadas, hace mucho calor o, simplemente, hay trato de favor en tu centro a determinados profesores por parte del equipo directivo: denúncialo. Y no solo en las redes sociales. Hay mecanismos establecidos por la administración para hacerlo. No se puede/debe mirar a otro lado.

25) Haz paradas cada cierto tiempo para reflexionar acerca de cómo están saliendo las cosas. Es mejor parar que seguir haciendo las cosas mal. No es malo cambiar de estrategias cada cierto tiempo porque, al final, siempre va a ser mejor que llegar a final de curso y haberlo tirado por la borda (tanto como profesional, como a nivel de aprendizajes del alumnado).

26) Evalúa el aprendizaje de tus alumnos de forma continua. Es necesario saber qué está sucediendo en el aula con tus alumnos para saber dónde se debe incidir. Lo de la atención personalizada, con casi treinta alumnos, es una utopía pero sí que se puede evaluar cada cierto tiempo cómo van las cosas.

27) Usa modelos de evaluación sencillos. A veces basta con la simple observación, otras con controles periódicos (que no deben porque ser en papel). Eso sí, complicar la evaluación con rúbricas que, al final, acaban convirtiendo la evaluación en una sobreestandarización no tiene ningún sentido. Bueno, eso salvo que quieras llevar un control empresarial del asunto.

28) Deja que tus alumnos te evalúen. Los alumnos ya te evalúan desde el minuto uno (por eso lo absurdo de plantearse que los docentes no estamos siendo evaluados). Déjales que lo hagan con normalidad e incentívales a que lo hagan en abierto, sintiéndose parte del proceso y sabiendo que lo que digan va a ayudarles a ellos a mejorar sus aprendizajes. Una comunicación más fluida entre nosotros y nuestros alumnos es imprescindible para la mejora educativa.

29) Usa los Claustros para hablar de propuestas que pueden realizarse en el centro. No te quedes con el simple “uf, a ver si acaba” e intenta que se realicen debates en los mismos. Cada vez es más complicado, especialmente con algunas direcciones, pero hay muchas que aún tienen ganas de dinamizar el asunto. Un Claustro muerto acaba siendo un centro muerto y, por desgracia, unos docentes sin ganas de mejorar.

30) Olvídate de los chascarrillos en la Junta de Evaluación y reuniones de equipo docente. Las Juntas de Evaluación no son para hablar de la vida sentimental de los padres de nuestros alumnos; lo que nos interesa es qué podemos hacer con esos chavales que suspenden para que aprueben y consigan llegar a los objetivos que plantea el currículo.

En definitiva, sé el mejor profesional que te gustaría que hubieran sido tus profesores, trata a los alumnos con respeto, fórmate, autoevalúate y déjate evaluar y, finalmente, cree en lo que haces. No se trata de vocación, se trata de profesionalidad. Y ahí los que estáis en el aula tenéis mucho que decir y hacer. Sois, al final, la clave de todo. Disfrutad porque, sinceramente, es una bonita profesión.

Todo lo que escribo es el clave personal. No pretendo, ni pretenderé jamás, tener más o menos razón en lo que digo. Bueno, salvo cuando digo que la horchata es la mejor bebida del mundo mundial ;)

Si te apetece colaborar en mantener el blog, en los proyectos que tengo en mente o, simplemente, te apetece invitarme a horchata…Buy Me a Coffee at ko-fi.com

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