13 luces del sistema educativo

Cuando un título mola por qué esforzarte en estrujar las neuronas maltrechas para idear otro. Sí, después de las 25 sombras del sistema educativo toca hablar de 13 luces interesantes que actúan de contrapeso. No me atrevo con más. Es tarde, empieza a rugir el estómago y la mente no da más de ella. En este caso nada de porno. Constataciones empíricas de luces que, no por ser obviadas, permiten alegrarnos un poco el cuerpo cuando hablamos del sistema educativo. Así que, no esperéis nada interesante. Ni artículo sesudo. Ni categoría en el redactado. Otro despropósito más de alguien que tiene incontinencia de mala literatura en formato post.

Luces, cámara, acción…

Fuente: http://www.jupach.cl

Fuente: http://www.jupach.cl

1. Los alumnos. Los alumnos son la gran luz del sistema educativo. Si no fuera por ellos (y porque cada vez sirvo para hacer menos cosas) me dedicaría a algo diferente. Pero lo de tener chavales en el aula y mimetizarte con ellos mola mazo. Bueno, supongo que para algunos menos que participar en un Gran Hermano VIP. Por eso huyen del aula. Y, curiosamente, casi nunca vuelven.

2. Los compañeros. Sí, trabajar codo con codo con excelentes profesionales en un buen ambiente de trabajo también es una gran luz. Ahora sólo falta que se conjuguen los astros y se produzca esa alianza de planetas tan necesaria. Que saber el número de pie que calza la de matemáticas vale por un gallifante.

3. Las TIC. Ser un friki de la pantallita compensa. Más aún cuando a uno le apetece dar rienda suelta a su caótica profesión. No hay nada más bonito que una ventana abierta al mundo con una conexión deficiente. Bueno, lo de poder dibujar en la PDI con un rotulador y ver la cara de los alumnos cuando lo haces tampoco tiene precio. La etiqueta del “profe de los móviles” también me resulta interesante. Con móvil y registrándonos con la cuenta de Facebook en todas las herramientas que encuentro. ¿Quién puede pasárselo mejor? Ahora sólo me queda instalarme el juego que me han recomendado los alumnos… Clash of Clans. Allá vamos.

4. Los padres (y madres -vamos a ser políticamente correctos por una vez-). Me gusta hablar con los padres (y madres) de mis alumnos. Más aún de cuestiones que poco tienen que ver con sus hijos. Hay padres A, B, C y D. Todos con su valor añadido. Una pata imprescindible para el buen funcionamiento del sistema y para que la película se grabe en condiciones.

5. El Ministro. Me pone Wert. Como mínimo consigue que todos tengamos una cosa en común: hablemos de Educación y saquemos un montón de memes del personaje. Sí, Wert ha conseguido después del soso Gabilondo que los estudiantes salgan a la calle y que se hable de sus propuestas. Por cierto, ¿alguien se acuerda de las propuestas de Gabilondo o Del Castillo? Yo, no.

6. El trabajo por proyectos. Conforta ver que hay centros (lamentablemente demasiados pocos públicos) donde trabajan de otra manera. Trabajar de otra manera da esperanza. Una esperanza que, por pequeña que sea, permite albergar en lo más recóndito de alguna parte de nuestro organismo un ápice de optimismo.

7. Las elecciones. Mola que se convoquen elecciones. Se aumenta el dinero para becas, salen más plazas para futuros funcionarios docentes, se vuelve a cobrar la extra, … Todo son ventajas. Quiero elecciones semanales.

8. Los medios de comunicación (voy, por mis c… a incluir dentro de los mismos los blogs y redes sociales). Cada vez se habla más de temas educativos. Cada vez más noticias destinadas a promocionar cosas que están haciendo algunos centros. Cada vez más docentes en Twitter dándole al despiporre en 140 caracteres. Cada vez más blogs de reflexión educativa o para contar lo que están haciendo muchos en sus aulas. A tope con la comunicación.

9. El móvil. Llevar un móvil sirve para, aparte de hacerte un selfi con el camello del bloque de al lado, hacer cosillas interesantes en el aula. Sí, a pesar de las leyes que lo prohíben y las normas absurdas de los centros educativos, cuando hay más de doscientos chavales en un centro con móvil la prohibición se convierte en un gran absurdo. Y si le sacamos un poco de jugo al móvil. Total, ya está en el aula.

10. El pequeño Nicolás. Un gran qué para el sistema educativo. Entre el ejemplo que da, combinado con Paquirrín y mezclado a partes iguales con El Rubius (sí, uno de esos youtubers -guay palabreja- tan en boga entre nuestros alumnos adolescentes) seguro que conseguimos que alguno siga estudiando. Bueno, también alguno seguro que no sigue 🙂

11. El inglés. Todos los docentes (incluso los de inglés) tienen claro que dar una asignatura en inglés es una soberana estupidez porque, ni aprenden la asignatura ni aprenden inglés. Algo en lo que la mayoría estamos de acuerdo. Ahora sólo falta encontrar la estrategia adecuada para que nuestros alumnos sepan inglés. La primera parte ya está hecha. Ya hemos vendido lo imprescindible del idioma y facilitado el exilio. Bueno, a la vista de la emigración, lo lógico sería potenciar el alemán.

12. La crisis. La crisis ha hecho maravillas, especialmente en Formación Profesional. Gran cantidad de trabajadores que vuelven a las aulas. Positivizando lo negativo de la situación.

Por cierto, la última luz la dejo a vuestra disposición en los comentarios. Ya es tarde y se me han agotado las ganas de escribir.

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